Velocidad, Usain Bolt y Riquelme

Usain Bolt es lento. No corre con tanta intensidad, su amplitud de pasos es pausada y coordina mal sus movimientos. Es cierto que ostenta medallas doradas, ganó campeonatos del mundo y tiene los récords mundiales de los 100 y 200 metros lisos. Aún así es lento.

Cualquiera puede opinar lo que se le antoja y siempre está el riesgo de expresar algún disparate. Claro está. Con una computadora, internet y una web a disposición alcanza y sobra, por ejemplo.

Para los atletas la velocidad es la conexión entre el espacio recorrido y el tiempo empleado en recorrerlo. En tanto, el fútbol afortunadamente, no es una carrera de atletismo y el que corre más rápido no gana. El más ligero sin balón, con la pelota puede ser el más lento.

En este contexto, Riquelme fue veloz, porque supo correr la cancha, entendió el juego, calculó correctamente el tiempo, espacio y la trayectoria de la pelota. Nada nuevo ¿no? Entonces ¿por qué dicen que Román fue lento?

Román y Messi en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008

Riquelme fue un jugador que poseyó todas las velocidades que puede incorporar un futbolista. Tuvo una capacidad de percepción única. Asimiló la información de una situación de juego en un porcentaje altísimo y con una rapidez asombrosa. Además, por su experiencia y el conocimiento del juego estuvo dos o tres segundos antes que todos los mortales. Anticipó las acciones de los rivales y de sus compañeros. Decide magistralmente. Reaccionaba en un corto lapso y determinaba, con eficacia, la hipótesis que fabricaba su cerebro en medio del partido.

“Romántico” atesoró una técnica envidiable y, en épocas de vacas flacas en el fútbol argentino, apabulló – y aún apabulla –  a los que corren de atrás. Le sacó muchos metros. Kilómetros. La velocidad gestual que conservó durante su carrera fue excelsa. El Torero fue capaz de ejecutar un gesto técnico correcto en el menor tiempo posible. Su cerebro, inmediatamente, enviaba la orden al resto del cuerpo. Como si fuera poco, su velocidad de desplazamiento no admitió reproches, debido a que en la cancha viajaba lo justo y necesario. Se trasladaba más a lo ancho que a lo largo. Entendió, comprendió, dedujo, conoció y descifró el fútbol.

En síntesis, si Riquelme fue lento, Bolt es una tortuga.

El día que Riquelme le firmó un autógrafo a Bolt en Argentina

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7 opiniones en “Velocidad, Usain Bolt y Riquelme”

    1. Exacto Sergio. No es que no corre. SABE correr, desplazarse. Lo difícil lo hacen simple esta clase de futbolistas. Un saludo!

  1. Me gustó la nota, opino igual con lo de Román. Pero me pareció media inconclusa con la comparación con Usain Bolt. Coordina mal sus movimientos? No corre con tanta intensidad? Es una contradicción, porque Bolt sería el Riquelme del atletismo (por lo menos de velocidad). Justamente su intensidad no va de la mano de pasos cortos y rápidos sino de largos y más “pausados”. Como que entendió el atletismo igual que Riquelme el fútbol.

    1. Hola Joaquín!

      Ante todo se volara tu comentario.
      El recurso de la ironía es lo que prevalece en el primer párrafo. El segundo lo confirma.

      Y luego se pone en contexto la velocidad en el fútbol y se utilizó la ejemplificación con un nombre propio: Riquelme.

      En contraste, la intención de evidenciar que alguien, con una llamativa velocidad de carrera, no es el más rápido en fútbol. Y de ahí, por más que sea de otra disciplina deportiva, jugar con Bolt.

      Un saludo y gracias por participar en ¡CENTROJÁS!

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