¿A quién le ganó Ariel Holan?

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Photo courtesy of seljes(CC ShareALike)

A Las Leonas no las trajo la cigüeña

Hace más de 20 años Ariel Holan se cansaba de ganarlo todo en el hockey, en el deporte del cual Argentina es campeón mundial y olímpico en varones y mujeres. Holan se hartó de triunfar dirigiendo equipos locales donde jugaron Leonas y Leones mundialmente famosos. No fue entrenador multicampeón de bochas, de truco o de bridge: lo fue en uno de los deportes amateurs más exigentes y a la vez más similares al fútbol, en un país que es potencia mundial en este desde hace muchos años.  

La selección femenina de hockey ha ganado cuatro medallas olímpicas en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos (2000-2012), dos Campeonatos Mundiales (2002 y 2010), siete Champions Trophy (2001, 2008, 2009, 2010, 2012, 2014, 2016), una Liga Mundial y seis medallas de oro consecutivas en los Juegos Panamericanos (1987/2007). En Mayo de 1990, Las Leonas quedaron novenas en el VII Mundial jugado en Australia, y Ariel Holan fue uno de los 3 miembros del CT que viajó con el equipo donde ya destacaba Karina Masotta. Pero Argentina no fue siempre una potencia en hockey (al Mundial de Australia el equipo Argentino llegó juntando dinero organizando fiestas y se alojó en casas de familia hasta que los dirigentes consiguieron pagarles un hotel).

El fútbol nativo exporta lana y compra abrigos fuera

Paralelamente al proceso de potenciación del hockey a nivel nacional, el fútbol profesional argentino desbarrancó por soberbia y por propia voluntad. Mientras otros deportes como el hockey o el voley miraban fuera para copiar lo que estaba bien, y poner en marcha planes a largo plazo, el fútbol se volvió cortoplacista y se entregó al negocio que lo secó por dentro. En vez de potenciar una empresa fabulosa, Argentina exporta a Leo Messi y al Kun con los mocos colgando y después los mira por TV. Miramos por la tele los torneos de fuera donde triunfan jugadores  y entrenadores nacidos en nuestra tierra, y también miramos por la tele el torneo local porque está prohibido por ley (o es peligroso) ir a la cancha en nuestro país, gracias al desmanejo histórico de un sistema decapitado que malgasta el talento. Estaríamos frente a la versión futbolera del exportar lana en bruto para comprar pulóveres a Inglaterra.

Este proceso de mejora en el hockey del cual fueron artífices los Ciancia, Vigil y Retegui (por nombrar algunos de los más conocidos) tuvo a Holan siempre como protagonista de perfil bajo. Por una cuestión de edad, la mayoría de entrenadores actuales que son ex-futbolistas, comenzaron a jugar en primera división en la década del 90. En ese período, Holan llevaba más de 10 años entrenando y ya había llegado a nivel de selecciones nacionales, en un deporte analítico y exigente, compitiendo contra potencias mundiales como Australia, Holanda, Inglaterra y Alemania.

Existen tantos casos de entrenadores de hockey colaborando en cuerpos técnicos de fútbol profesional a nivel mundial que es aburrido e intrascendente enumerarlos. Algunos de los entrenadores de fútbol más astutos (Van Gaal entre ellos) ya han sabido sumar el conocimiento del hockey a sus equipos, lo especial en Holan es que es capaz de hacerlo él mismo aunando su conocimiento en los dos deportes.

Valga esta introducción como respuesta a la pregunta de “¿A quién le ganó Ariel Holan?”

Holan les ganó a todos. Primero, se ganó a si mismo, haciendo algo que no todos estamos en situación de exhibir: persiguió un sueño durante toda la vida, 40 años de perseverancia hasta que logró su meta. 

Ariel Holan es hoy entrenador de fútbol profesional y está sentado en el banco de Independiente de Avellaneda porque se preparó toda la vida para eso. ¿Cuántas personas tienen la suerte de afirmar esto hoy? 

Después, le ganó a todos los que le dijeron que iba a fracasar en el intento, a los que miraban de reojo la ilusión de un sapo de otro pozo y le planteaban un examen a cada paso.

Le ganó a la frase “No le ganamos ni a Defensa y Justicia”. Los metió contra un arco con un equipo de pibes sin experiencia descartados por sus equipos, y si no les ganó más partidos fue porque, como saben los que tienen espalda… “esto es fulbo” y su mejor plantel fue desmantelado por razones de mercado.

Le ganó al pelotazo, a la segunda jugada, a la falta de presupuesto, a la carencia de jugadores y a la reducción del tiempo de trabajo. Se habló del juego de Defensa y Justicia cuando llegó Holan y por el juego pasó a estar en todas listas de sucesores a cualquier banco vacante en equipos nacionales e internacionales. 

Le ganó al aburrimiento, a la desidia, a la falta de ilusión. Le ganó a la negación del talento natural de nuestros deportistas en un fútbol resultadista y estresante.

Le ganó al descarte del talento joven potenciando a Guido Rodriguez en su equipo, habiendo pasado de no tener lugar en River hasta ser seleccionado en el 11 ideal del torneo Mexicano en menos de 12 meses, y cuenta hoy con 5 o 6 canteranos de Independiente como titulares en cada partido.

Le ganó al desecho del talento maduro recuperando a Fabián Bordagaray, que entró por la ventana de la concentración en Defensa y Justicia “a ver qué pinta por acá”, y dejó 9 goles en el torneo argentino antes de ser vendido a Rosario Central 1 día antes del inicio de la pretemporada del último ciclo, y hoy tiene a un jugador de 36 años como Walter Erviti como manija del Rojo.

Le ganó al ahogo económico de los equipos chicos: Defensa y Justicia vendió jugadores por 6 Millones de dólares, con jóvenes que destacaron durante el tránsito de Ariel Holan por su banco, y pasó de estar haciendo cálculos con el promedio del descenso a clasificar a la Copa Sudamericana.

Le ganó al amor propio: el día en que dejó de tener los resultados esperados, se fue a su casa.

Además de a todo esto, Holan le ganó al rumor, a la liviandad, habló siempre en los medios porque lo llamaron, pero siempre discutió sobre fútbol, el deporte, el trabajo: recuerdo que Diego Borinsky (periodista de El Gráfico) preguntaba en las redes quién era Holan cuando asumió en Defensa y Justicia, meses después de haber publicado la biografía de Matías Almeyda, trabajo que hizo mientras Ariel Holan era parte importante del CT del River de Almeyda. Ni el biógrafo de Almeyda sabía quién era Ariel Holan debido a su bajo perfil.

La “espalda” de Damocles

En el célebre audio de WhatsApp robado, Ariel Holan dijo que con “la espalda” de otros no había sido suficiente y propuso un método de trabajo y una estrategia de la cual se cree capaz. No le queda otra. Holan no tiene espalda ni la va a tener jamás. Tiene un método de trabajo en el que cree y una forma de llevarlo a la práctica en la cual él confía para salir adelante. Basa esta confianza en 40 años de trabajo, no se cree un iluminado y si se tiene fe es porque confía en el esfuerzo y el método.

¿Es un irrespetuoso por confiar en su capacidad de trabajo e insinuar que se siente capaz de mejorar lo anterior? ¿Alguien ha conseguido un trabajo diciendo “Soy peor que los anteriores pero quiero el puesto”? ¿Acaso no tiene derecho Holan a sentirse entrenador capacitado para mejorar el trabajo de otros, luego de haber trabajado en ello por más de 40 años, incluyendo más de 13 años metido solamente en CTs de fútbol?

Sabella ya sabía

Conocí a Holan hace 20 años, cuando me lo presentaron en una reunión privada junto a un PF llamado Kohan y un ex futbolista con gesto estudioso y cara de inteligente. Hace 20 años yo no sabía que ese tipo sentado a mi lado era Alejandro Sabella, pero Sabella sabía bien quién era Ariel Holan. Habían llegado juntos.

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