El Bicho de Heinze: fútbol y desmitificación

En la maratónica temporada 2016/2017 de la Primera B Nacional que llegó a su fin, el Argentinos Juniors comandado por Gabriel Heinze logró el objetivo con creces: selló el ascenso cuatro fechas antes del cierre y también se consagró campeón. Detrás de la estela del primer puesto se resaltan los destellos de un equipo que llenó de fútbol una categoría signada por los falsos axiomas mediáticos. Goles de gran factura, superioridad bien marcada ante sus rivales y una propuesta ofensiva de alto vuelo. Características de un equipo que sienta un precedente en la divisional.

Tras el descenso en mayo de 2016, todo el “Mundo Argentinos” se encontraba consternado y con un plantel desmantelado. El presidente Cristian Malaspina, entonces, apuntó a refundar el fútbol del plantel profesional tomando como objetivo común el regreso inmediato a la máxima categoría. Después de un paso fugaz por Godoy Cruz – en el cual debió dirigir desde el palco muchos partidos por no contar todavía con su matrícula-, el ex-jugador de Newell’s fue el designado para tomar las riendas de la escuadra. Probablemente haya sido una resolución un tanto arriesgada, dado que el currículum del “Gringo” se encontraba muy flaco al momento de la contratación. No obstante, con el paso de los partidos los rumores y las dudas sobre su capacidad se fueron disipando. 

Arduo y tenso fue el camino del Bicho durante la primera etapa. Lejos estuvo de ser un equipo sólido en el comienzo. Tres triunfos, dos empates y tres derrotas en las ocho presentaciones hacían circundar los fantasmas por La Paternal, sobre todo alrededor de los hinchas, que exigían más protagonismo en la tabla de posiciones. A partir de la novena jornada fue cuando se inició el asentamiento de los jugadores a la idea que propuso Heinze. Siete triunfos, cuatro empates y tan sólo una caída corrigieron el rumbo y depositaron a Argentinos Juniors en el tope de la tabla con el receso de verano por delante.  Para ese entonces ya se identificaban con claridad los conceptos flagrantes: salida por abajo impulsada desde el arquero, triangulaciones constantes y la búsqueda de superioridad numérica detrás de las sucesivas líneas de presión. 

Ya entrado el 2017, el regreso a la actividad comenzó con caída ante Instituto en Córdoba pero no significó una merma en el funcionamiento global del sistema. Los “bichos colorados” siguieron encumbrados en el certamen no sólo por el aumento de sus individualidades y capacidades colectivas sino también por la intermitencia de Guillermo Brown de Puerto Madryn, su inmediato perseguidor durante gran parte del curso (*). La correcta iniciación desde el arco, la ductilidad defensiva, la flexibilidad y el control desde el mediocampo y la eficacia de sus delanteros transformó finalmente los murmullos en aplausos, los silbidos iniciales en ovaciones y la zozobra en júbilo al ver jugar a los muchachos de Heinze. La algarabía y el desahogo tuvieron lugar en la tarde del sábado 8 de julio, luego de que Nicolás González decretara el 1 a 0 con el que lograron batir al rocoso Gimnasia de Jujuy. El regreso a la Primera División estaba sellado y las lágrimas de emoción se adueñaron del estadio Diego Armando Maradona. Cuatro días después llegó la confirmación del título de campeón al vencer en Mataderos a Nueva Chicago por 2 a 1, sin embargo, el objetivo ya estaba cumplido.

Más allá de que una campaña debe entenderse como una progresión de una cronología, este proceso tiene demasiadas aristas que serán analizadas a continuación y que permitirán seguir comprendiendo este incontestable logro de la entidad de La Paternal.

EL CONTEXTO INICIAL. 

Es indispensable destacar que este proceso exitoso comenzó inmerso en una ciénaga. El ex-defensor de Newell’s asumió en junio de 2016, cuando el panorama era desolador debido al fatídico descenso durante el Campeonato de Transición que significó una de las peores campañas que se le recuerde a la institución. En aquel primer semestre, el Bicho obtuvo 12 puntos obtenidos sobre 48 que lo depositaron en la penúltima posición de la zona 2 y en la última de la tabla de promedios. Carlos Mayor y Raúl Sanzotti –como interino- fueron los entrenadores en aquel certamen relámpago. Para colmo, el debut de Heinze en Argentinos no fue el deseado, ya que por Copa Argentina cayó derrotado a manos de Laferrere, que lo venció por penales tras haber igualado 1 a 1 en el estadio Alfredo Beranger de Temperley. En aquel entonces, el panorama lejos estaba de ser alentador.

“Voy a luchar para cambiar este fútbol. Voy a trabajar para que haya más gente honesta. Para que se dejen de buscar algunos beneficios propios y se piense en el fútbol argentino, que es riquísimo”. 

Gabriel Heinze

BAJO FALSOS AXIOMAS.

“En el ascenso no se puede jugar lindo”, “La B Nacional es el torneo más difícil del mundo”, “Argentinos no tiene jugadores para jugar a los toques”. En consonancia con la expresión del título principal de este artículo, una de las conquistas de este ciclo fue la ruptura de varios “mitos” instalados. Desde su presentación como entrenador el 21 de junio en Villa Soldati, el nacido en Crespo dejó en claro las ideas fundamentales que perseguiría este equipo: un futbol protagonista basado en la agresividad, la utilización de los chicos de la cantera como opción principal y la motivación y pertenencia como el motor de la conducción grupal. Las contraposiciones surgieron desde aquel primer intercambio: las “bases y condiciones” que se imponían desde lo preestablecido apuntaban a lo dispendioso de proponer un juego asociado y a los “riesgos” que ello demandaría en un club con las urgencias del Bicho. 

“Siempre digo que es una categoría muy difícil y trabada, pero con la calidad que hay podremos superar esos obstáculos. La historia de Argentinos está escrita y yo desde mi lugar voy a hacer todo lo posible para salir a ganar cada partido y que el equipo sea protagonista”. 

Gabriel Heinze

LA CONVICCIÓN COMO EJE.

El convencimiento de que el objetivo depende de un solo aspecto y no de varios es uno de los grandes aceleradores para estar y sentirse más cerca de la meta. Esta acepción encaja perfecto a la hora de describir uno de los aspectos más complejos y que más intervino en la consolidación de este gran plantel: la convicción en la idea. El denominado “trabajo que no se ve” y que con dedicación logró moldear cada una de las cabezas de estos futbolistas en pos de dotarlos de la confianza y la fe necesarias para llevar a cabo el juego combinativo y elevar así el potencial humano. Practicar, mecanizar, exigirse y acertar. Equivocarse, soportar el murmullo y volver a intentar. Persistir, acertar y redimirse. Mejorar y aprender. Pequeños pasos que se automatizan y refuerzan su agudeza cuando la cabeza del grupo es una clara expresión de ello. 

“Acá son importantes los 23 y todos por igual deben sentir que están capacitados para entrar en la cancha y matarse por esta camiseta. Todos con la misma responsabilidad, tengas mil partidos en la selección o tengas uno solo”.

Gabriel Heinze jugador, en la previa a Sudáfrica 2010.

LOS MÉTODOS IMPORTAN.

Está a la vista que el nivel de exigencia de los entrenamientos debe ser proporcional a la exigencia de la idea llevada a cabo. El ex-jugador del Real Madrid y Manchester United tomó nota de ello y  generó una revolución en las costumbres. La primer medida que tomó fue la de trasladar las prácticas a la Sociedad Alemana de Gimnasia en Los Polvorines, dejando de lado el predio de Bajo Flores. Fue allí donde los primeros vestigios del equipo comenzaron a aceitarse con la destacada labor del preparador físico Javier Vilamitjana en la articulación de cada ciclo de entrenamiento, aún cuando el calendario de la competencia era incierto. También tuvieron determinación los ejercicios técnicos en espacios reducidos y su amplia variedad de tópicos a ejercitar: control y pase, desplazamientos, posesión y precisión. A modo de curiosidad sobresale la atípica tarde del 23 de abril: tras el triunfo ante Atlético Paraná, los suplentes permanecieron en la cancha del elenco rival para realizar una práctica propiamente dicha.

“Al principio costó un poco. Yo creo que la clave de todo esto fue el trabajo en la semana y el esfuerzo para poder lograr todo esto. También que haya muchos chicos inteligentes y de buen pie nos permitió llevar a cabo esta forma de juego”.

Alexis McAllister, volante de Argentinos

Una imagen que representa obsesión y perseverancia. Tras el ajustado triunfo en Paraná, los suplentes entrenaron bajo las órdenes del cuerpo técnico.

APUESTAS.

Hacerse cargo del “fierro caliente” que representaba Argentinos suponía de manera intrínseca la necesidad de levantar el autoestima de un plantel devastado. Para ello, la reconstrucción del club debía coincidir con la promoción de muchos chicos surgidos del “Semillero” y sobretodo apuntar al apoyo y la consolidación de las caras nuevas que llegaban bajo el liderazgo paternal de Gabriel Heinze. Francisco Fydriszewski, un joven delantero al cual el entrenador conocía de Newell’s, llegaba a préstamo desde la entidad rosarina con escasos minutos y un paso por Villa Dálmine. Como casi siempre que le tocó decidir, el Gringo acertó y el “Polaco” respondió con 13 goles entre sus aportes fundamentales para el campeonato. Por otro lado, los uruguayos Jonathan Sandoval, Javier Cabrera y Sebastián Martínez arribaron desde el país oriental demostrando soltura y ductilidad para insertarse dentro del paradigma. El lateral disputó 30 de los 44 partidos con cuatro goles convertidos, mientras que el segundo anotó 6 goles en 38 encuentros y el zaguero ex-Quilmes y Newell’s, por su parte, participó en 24 cotejos. 

“Trato de imponer mis ideas y trabajar sobre lo que yo crea que puede dar mi equipo apoyándome en el análisis previo. Hay un grado de adaptabilidad a los jugadores pero siempre en connivencia con lo que uno quiere. Sé lo que quiero, sé por dónde ir y cómo hay que trabajar”.

Gabriel Heinze

VOLVER A LAS RAÍCES

No hacer un revisionismo histórico sobre las épocas de gloria del club de La Paternal es cometer un grave error. El oriundo de Crespo lo sintió así y allí estableció el eje de conformación de la plantilla. El “Semillero del Mundo” -tal como se conoce a las divisiones menores de la institución- es uno de los grandes “proveedores” del fútbol argentino de todos los tiempos y sus ejemplos más claros aparecen retratados por los pasillos de la calle Boyacá: Diego Maradona, Juan Pablo Sorín, Juan Román Riquelme, Claudio Borghi y Cristian Ledesma, por citar algunos. En esta ocasión, el Gringo optó por cimentar su escuadra en pequeños nombres propios que hoy resuenan en la agenda: Alexis McAllister, Facundo Barboza, Nicolás Freire, Nicolás González y Estéban Rolón. Este último confirmó su gran temporada erigiéndose como una de las “joyitas” del actual mercado de pases. Su consagración futbolística aún está lejos, pero este último curso los nutrió de conceptos y revalorizó los valores de una escuela venida a menos en el último tiempo.

“Es muy importante tener jugadores del club que conocen la pertenencia y saben lo que significan estos colores. Acá hay un momento duro, hay que dejar muchas cosas de lado y pensar en lo que es la institución. Y eso los que crecieron en el club lo saben y siempre van a dar un plus. Para traer jugadores del ascenso me quedo con los chicos de acá”.

Gabriel Heinze

Esteban Rolón explotó como nunca y es seguido desde Boca, Racing e Independiente.

LO IMPORTANTE SON LOS CONCEPTOS.

Sin dudas el sello del conjunto de La Paternal durante este curso fue el sinfín de novedades tácticas aplicadas. Dentro del difícil contexto en el cual se desarrollaron con las imposibilidades en cuanto a los terrenos, el calendario y los tiempos no fueron tales. Argentinos superó a la mayoría de sus rivales y en muchas ocasiones con una holgura impropia para la B Nacional. Claro está, más que los resonantes números que cosechó a lo largo del certamen, lo que hicieron los pupilos de Heinze en cancha sentó un precedente en la divisional. A saber: la búsqueda de la progresión en el ataque a través del tercer hombre, la salida prolija desde el su arquero con abertura de centrales incluida, la utilización de extremos punzantes y bien posicionados para ensanchar el campo y la creación de pasillos de pase interiores a través de triangulaciones. En cuanto a lo dispositivo, el Gringo optó mayormente por el 4-3-3 aunque en muchas oportunidades y pasajes de partidos se vio una clara línea de tres defensores en el fondo. Bajo esta matriz tuvieron relevancia las funciones de Facundo Barboza, Alexis McAllister y Esteban Rolón, ya sea para sentar referencia o intercambiando posiciones. Más adelante en el campo, el posicionamiento de los extremos como Braian Romero, Cabrera o Nicolás González terminó por ocupar los espacios ofensivos de un modo poco ortodoxo que quitó toda referencia posible para las defensas rivales. Si a eso se le añaden los buenos movimientos de Fydriszewski y el dinamismo de los volantes que llegaban, se genera una versión contundente y eficaz. Las estadísticas terminan de resaltar esto último: El Bicho fue el segundo equipo más goleador, con 61 anotaciones; y también el menos goleado, recibiendo sólo 24 tantos. Al final, ser atractivo también implica saberse defender.

“A los hinchas les diría que la B Nacional es una categoría muy dura donde se deja pegar de más y por eso el juego no es vistoso. Sin embargo nunca hay que darse por vencidos y con trabajo este Argentinos demostró que se puede”.

Alexis McAllister

LIDERAZGO ES ACOMPAÑAR.

Más atrás en el artículo se resaltaba la gran muñeca de Gabriel Heinze para convencer y motivar las capacidades de sus futbolistas. Ajustando la mirada, es ineludible que para forjar el éxito de este Argentinos fue indispensable ir más allá y educar desde el ejemplo. El Gringo no perdió el tiempo y  desde el primer día se mostró compenetrado con cada una de la vida de sus futbolistas, ya sea aconsejando sobre cuestiones personales hasta asegurarse de que se alimenten bien. Quizá el ejemplo más claro lo dio a mediados de febrero, cuando fue consultado en conferencia de prensa sobre la situación de Luciano Cabral, ex-futbolista del Bicho que actualmente se encuentra preso en Mendoza por acusación de homicidio. “Si hace falta lo voy a buscar, lo traigo y que viva conmigo. Tiene que estar jugando al fútbol”, deslizó sin vacilar. Además, no sólo cimentó su liderazgo desde las palabras sino también con las decisiones. Con las exigencias y los contratiempos latentes, nunca dejó de priorizar que los traslados del plantel sean seguros, que sus dirigidos se alimenten bien y que la programación de los partidos y entrenamientos sea exacta. De una vez por todas, las especulaciones previas y su antecedente en Godoy Cruz quedaron de lado.

“Gabriel nos revolucionó la cabeza y abrió nuestra manera de ver el fútbol. Nos hizo sentir importantes”

Esteban Rolón

¿PROYECCIÓN A FUTURO?

El último apartado del artículo nos topa con una verdad incómoda: Gabriel Heinze ya no es más el entrenador de Argentinos Juniors luego de un largo lapso de especulación. La algarabía y el desahogo por el regreso a la máxima categoría parece haberse disipado en La Paternal, donde cientos de hinchas comienzan a aceptar que el exitoso ciclo del Gringo está finalizado y que comienza un desafío nuevo. En los últimos días, Alfredo Berti fue designado como nuevo entrenador. El ex-entrenador de Newell’s arriba luego de redondear un gran paso por Independiente Rivadavia, equipo al que “el Loco” logró rescatar del abismo y mantenerlo en la B Nacional (*). El ahora ex-entrenador del Bicho conoce a Berti y fue dirigido por él en su ultimo año como futbolista profesional en el cuadro rosarino. Una de las grandes incógnitas será si podrá el flamante técnico mantener el funcionamiento (o el nivel) para consolidar al equipo colorado, un tópico al que le ha costado en los últimos años cumplir. Aquí es donde juega un rol preponderante la actuación -y gestión- de la comisión directiva, un drama con el cual Berti ya ha lidiado en su etapa en la escuadra rojinegra. No desmembrar la plantilla, respaldar al entrenador y seguir fomentando al semillero debería ser el siguiente paso de la cúpula dirigencial en este camino por “refundar” la institución.

“Tuvimos la fortaleza e inteligencia de cambiar el rumbo. Planteamos juntos un plan de trabajo. Todos colaboraron. La primera orden que se dio fue que todos deberían estudiar ya que es algo fundamental para la formación. El que estudia juega mejor al fútbol, ni hablar del futuro”.

Enrique Borrelli, coordinador del fútbol amateur de Argentinos 

(*) NdR = Independiente Rivadavia culminó en la cuarta posición del certamen, sólo detrás de los ascendidos Argentinos y Chacarita; y Guillermo Brown de Puerto Madryn.

Como los buenos vinos que se disfrutan y se valoran con el paso del tiempo, este segmento en la vida de Argentinos Juniors y Gabriel Heinze quedará para la posteridad en la retina de todos sus hinchas y de los amantes del buen juego. Mientras tanto, en las calles de La Paternal las obligaciones son otras y el conductor también, pero queda de manifiesto que el aura no es el mismo. En los vestuarios, en las tribunas e incluso en la sala de conferencias, se respira un aire distinto. Ahora mismo en la calle Boyacá, como dijo un sabio respetado “la base está”. El camino en la carrera del “Gringo”, ahora más encumbrado que hace un año y medio, es incierto. Hasta entonces, el ambiente lo extrañará. 

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