“Son todos termos” El increíble pensamiento de Marcos Mustio, periodista

El exterminador de termos

Photo courtesy of Steven Penton(CC Attribution)

Al fin lo conseguimos. Luego de meses de intentar cerrar una cita, pudimos entrevistar a Marcos Mustio, el auto-denominado “Mejor exponente del nuevo periodismo deportivo argentino”

Entre tuit y tuit (porque no para de disparar sus enigmáticos mensajes en las redes sociales) fuimos sacándole estas declaraciones en su casa de Wilde.

CJ: Marcos, a qué se debe que te autodenomines representante del nuevo periodismo?

MM: Me considero el mejor entre los mejores. Si bien hay mucha competencia en los medios, tradicionales y digitales, mi palabra es la más autorizada para iluminar a los termos sobre el deporte del balón o fulbo, como lo conocemos en Argentina.

CJ: Pero, aclaremos un poco este tema. ¿Cuáles son tus antecedentes, qué formación tenés para afirmar esto de manera tan categórica?

MM: Mi tío me llevaba a la cancha desde los 3 años y fui mamando todo un bagaje de conocimiento de ese que se transmite de generación en generación. Te diría que con lo que me aportaba él ahí, en la tribuna del Monumental, me alcanza y me sobra. Después, para terminar de darle un poco de seriedad a lo que sé de fútbol, hice un curso nocturno a través de un blog rosarino, de una semana de duración. 

River Plate Stadium

Photo courtesy of H Dragon(CC Attribution)

CJ: Perdón, ¿tú tío era experto?

MM: Por supuesto, él era remissero en Boulogne y si contamos las tantas veces que fue a la cancha, sumado a que estaba todo el día escuchando “La Red” mientras laburaba, fue cimentando un expertise que pudo transmitirme, eso sí, de manera informal, pero contundente. Digamos que al alto nivel de conocimiento deportivo que tenemos todos los varones argentinos, le agregó un plus en base a la cercanía con el mundo del fútbol.

CJ: ¿Cercanía? ¿Además de remissero tenía alguna actividad en el deporte? ¿Era dirigente?

MM: Digo cercanía porque desde la tribuna de River teníamos un buen panorama. Digamos, lo suficiente para poder analizar el juego y saber en todo momento qué demandaban los partidos. Hay gente que lo mira por TV, no tuvo mi suerte. En todo caso, eso pertenece a mi pasado. Ahora ya me valgo por mi mismo, apoyado en mis convicciones. Los RT y Likes que tengo a cada opinión que doy, ya me demuestran posicionado en la cúspide, le pese al termo que le pese.

CJ: Detengámonos en ese vocablo, “termo”. Veo que es de uso recurrente en el mundo del periodismo deportivo. ¿Podrías explicarnos por qué? ¿No es un poco despectivo?

MM: Mirá, en honor a la verdad, la gente no entiende un carajo. Lo más redondo que vieron en su vida es la puerta de la heladera. Pero igual a cualquier gil le atrae hablar de fútbol, clasificar, hacer declaraciones terminantes. Es duro saber que esa es nuestra audiencia mayoritaria pero es lo que hay. Desde nuestro lugar lo único que podemos hacer es contar la verdad y rogar para que con el tiempo aprendan algo.

CJ: ¿Pero no te parece que están faltando el respeto, justamente, a la mayoría de su propia audiencia? ¿No es una manera de escupir para arriba?

MM: Perdoname pero no, es la pura realidad. Es el punto básico de partida. La gente no entiende una mierda y eso no va a hacer que nosotros andemos censurando nuestra opinión.

CJ: Pero esto no les da un poco de pena ¿No les afecta que su propio público no comprenda lo que intentan comunicar?

MM: Estás partiendo de un equívoco: a mí me calienta tres carajos lo que piense el termo que lava el auto en la vereda de Munro mientras yo explico cómo hace para meter 5 goles el PSG.

CJ: No te capto…

MM: No te culpo, estás en un paradigma caduco. A nosotros, los periodistas deportivos, lo que primero nos interesa es nuestra propia opinión…

CJ: Claro, son un poco corporativistas. Se apoyan y debaten entre Uds., son miembros de un colectivo ombliguista…

MM: No, seguís hablando boludeces (perdóname que te hable así con el corazón pero a nuestra generación le enseñaron que no hay pecado peor que el de ser timorato. La verdad no ofende). Te decía, a mí lo único que me interesa cuando escribo un tuit o un artículo es leerlo 5 veces y sentir “Qué capo soy!”

 Si para mí está bien, ya es suficiente! Si yo sé que no defraudo la propia imagen positiva que tengo de mí, ya sé que estoy haciendo bien mi trabajo. Los demás, termos.

CJ: Te estás yendo a la banquina, Marcos. ¿No te parece que te falta autocrítica?

MM: Seguís sin entender nada! El que tenga autocrítica que no sea periodista de fóbal, viejo. Somos seres humanos, podemos cometer errores, pero no hay que mostrarse débil nunca. Si estoy de acuerdo conmigo mismo, alcanza y sobra. Vivimos en una sociedad donde cada uno puede tener su voz, su medio de comunicación. No hay tiempo para cuestionarse nada. Yo veo algo, pienso un instante y emito mi veredicto. Al que no le guste, que me haga “unfollow”. Si sube el número de seguidores, los RT y los Likes, el soberano ha dictaminado que voy bien.

CJ: Te estás contradiciendo, estás diciendo que el pueblo manda cuando hace 2 minutos los descalificabas por “termos”.

MM: Vos no entendés nada y seguís en la edad de las cavernas, querido! El soberano sería el pueblo en épocas pasadas, ahora lo hemos reemplazado por el mercado. Y en su versión digital se circunscribe a likes, RTs, seguidores. Cuantos más mejor, si yo te digo, como voy a afirmar hasta el fin de mis días porque es la verdá de la milanesa, que Messi arruga en las jodidas, y eso hace que sume 2000 “me gusta” en Facebook, ya está. Paso a paso, no hay que perder el tiempo en debates inútiles.

CJ: Pero esa postura te debe estar granjeando filas de enemigos, sobre todo en el mundo del fútbol, entrenadores, colegas periodistas.

MM: Mirá, si te soy sincero, en el ámbito de la profesión ya todos sabemos que colegas no hay. Somos muchos y los espacios son minúsculos. Por más que yo haga un programa semanal en radio con 4 giles con micrófono, todos estamos esperando que el otro se trastabille para ocupar su lugar. Y si hay que meterle la pata, se le mete. No hay lugar para tibios en este mundo…

CJ: Lo que me decís es patético, qué hay de la lealtad, hacer equipo?

MM: ¿Pero vos en qué mundo vivís? Si un jugador de fútbol se saca un botín y deja de jugar 5 minutos todos los tiros para que le hagan un primer plano en la tevé, con la guita que cobran esos pibes, y deja al equipo con 10, me venís a hablar de hacer equipo? Todos, desde el aguatero al arquero piensan en su beneficio en este mundo. No seas inocente, o no te hagas el boludo…

CJ: ¿Ves? Ante cualquier cuestionamiento ya sacás el insulto, el lenguaje soez. ¿Ese es el ejemplo que quieren darle a la sociedad? Son comunicadores…

MM: Otra inocentada más. Nosotros hablamos como habla la gente, no me vengas con exquisiteces que no estamos en la mesa de Mirta Legrand.

CJ: Sigamos… Que no sentís mucho afecto por sus compañeros de profesión ya me ha quedado claro pero, tampoco parece caerte bien la comunidad de entrenadores. Habitualmente sos muy duro en tus comentarios. ¿Te tiro algunos de los calificativos que se te suelen leer, dedicados a ellos?

MM: No es para tanto… es parte de las reglas del juego.

CJ: Tibio, cagón, miserable, payaso, vendido, ignorante, vendepatrias, traidor, imbécil, ladrón, tontito, viejo choto, vago, salame, idiota. Improvisado, lerdo, coimero, chorro… busca, trapo de piso, maricón, gil de goma, títere de los dirigentes, fantasma, bocón, sorete, horrendo, malo, miope, ciego, manco, boludo, mentiroso, balín, bueno para nada, asustadizo, mamerto. Esos son algunos, sigo: más malo que el cólera, improvisado como velorio de bebé, asqueroso, analfabeto…

¿No te parece que se te va la mano, demasiado?

MM: Vos tenés que tener algo bien en claro: son las reglas del juego que ellos y todos están dispuestos a jugar.

CJ: No tires la pelota afuera… vos no tenés la culpa de nada?

MM: Un poco de morbo hace bien para sumar interés. Es más entretenido, la gente no quiere leer nada. Hay que ser efectista. Tenemos poco tiempo para generar impacto. Pero te aclaro que antes que cualquier cosa, esos termos en chandal son afortunados. Tienen la suerte inmerecida de estar sentados ahí, poniendo y sacando  jugadores que ya saben qué hay que hacer. En el fútbol está todo inventado. Si vienen a robar la plata fácil, que acepten lo que hay. Todo el mundo sabe que es solamente una cuestión de guita: más recursos, mejor equipo, juegan de memoria y pasa a cobrar. Lo demás, es verso puro.

CJ: Pero vos sos consciente de que estás perjudicando tu propio trabajo con estas declaraciones? Si todo es tan sencillo ¿qué hace la industria del periodismo con tanta teoría?

MM: Es una coreografía que los de afuera no entienden. De lo que se trata es de llenar los estadios y abducir a las masas frente a la tele. Los entrenadores hacen su papel, los jugadores ponen más o menos empeño de acuerdo al beneficio de guita y nosotros agarramos una pizarrita, hacemos unos dibujos, metemos flechas y circulitos e inventamos una justificación perfecta para un hecho casual como es cualquier jugada de un partido de fobal.

CJ: No te sigo…

Un gol es una carambola en movimiento, funciona el 3% de las veces, no te engañes. Por ejemplo, ¿vos viste el último gol de Colón? El 9 se la dio al 7, este le devolvió la pared y tuvo la suerte de que el zapatazo que le metió se clavara al ángulo. Mientras yo miraba eso iba apuntando en mi compu: “Donatti (9) intuye que la fuerza centrífuga de los desplazamientos ciegos de sus compañeros de ataque va a, como ocurre en el trabajo de la semana, generarle los espacios necesarios. Pero se reprime, no se lanza desbocado a por la pared porque le ha enseñado el míster que primero hay que simular distracción, después buscar la descarga con astucia y engaño, y lanzar un latigazo sorpresivo, un golpe inesperado imposible de ser detectado por el radar de la férrea defensa rival”.

CJ: Veo por donde vas…

¿Te queda claro? Es una pared y un zapatazo y nosotros le adosamos una justificación a medida. Eso si, on the fly. Lo hacemos al toque, tenemos mucha práctica y ese es parte de nuestro valor. La gente vio solamente un gol, cuando los termos terminan de gritar y abrazarse ya se olvidó todo. Nosotros le damos contenido al juego. 

Sin el papel del periodismo, el fútbol sería una actividad hueca, sería lo que vio Borges y todos los demás nos encargamos de tapar.

CJ: ¿No crees que estás exagerando ya, de forma inaceptable? ¿El periodismo es el centro del universo?

MM: Del universo no, del fútbol si. Nos necesitan y todos lo saben! Si no fuera por nosotros, esos papanatas no estarían cobrando lo que cobran. Una actividad normalita, practicada por pibes limitados, se transforma en un evento de masas que genera un dineral. Y encima, esos que hacen correr a los pibes alrededor de la cancha y se hacen llamar “entrenadores” cuando les cabría más denominarse “vareadores”, también se llevan una injustificable si no fuera por nuestro aporte.

CJ: Pero hay cosas que escribís que son incomprensibles, seamos sinceros. Hacés aseveraciones absolutas sin siquiera contar con la opinión de la otra parte: “fulano no entiende nada”, “mengano es un cabezón”… ¿No te pasas de soberbio?

MM: Ya te lo expliqué antes: nosotros manejamos un conocimiento que el común de los mortales desconoce, y nos expresamos con códigos que para una élite que lideramos, son clarísimos. Dicen que Bielsa se vió 1800 partidos para armar ese equipo de muertos (la tribuna se cayó de la incredulidad que le agarró a la hinchada al ver un gol!), cuando yo me veo 3000 partidos cada semana para mantenerme en la cresta de la ola. Si yo veo cosas que los demás no ven, no esperes que escriba en un lenguaje que esos termos comprendan. No es mi culpa, querido.

CJ: Cambiemos de tema, a ver si nos oxigenamos. Mucha gente nos comenta que además de que tus opiniones son indescifrables, te la pasas atribuyendo necesidades humanas a un partido… es reiterativo leer “el partido necesitaba “x” y frases de ese estilo. También es habitual leer cómo afirman con total impunidad que “el entrenador no entiende que el juego necesita no se qué”… ¿No te parece excesivo opinar sobre lo que entiende o no otra persona con la que ni siquiera hablas sobre qué piensa o quiere?

MM: Reitero. No me gusta perder el tiempo con los entrenadores. Lo que yo sé, ellos ni lo  pueden asimilar. ¿Para qué le voy a andar tirando ideas a un muerto de esos? ¿Para que gane 2 partidos con mi aporte y se quede el crédito? Vuelvo al principio: lo que realmente pase, no interesa. La gente no quiere que se rompa el hechizo. A mí qué me importa si el DT entiende algo o no! Cuando algo sale mal, digo “fulanito no entiende nada del juego, lo que hace son manotazos de ahogado porque sabe que se le acaba el crédito en un equipo que lleva 2 partidos completos sin ganar”. A partir de ahí, voy metiendo carbón en la locomotora.

Eso lo pongo a las 6 de la tarde del domingo y el lunes a la noche ya salió hasta el hijo de 11 años del DT llorando por la tele, explicando que él prefiere no tener que separarse de sus amigos de colegio cuando al viejo le toque ir a dirigir a Qatar. Es un negocio muy competitivo, tenemos que luchar contra Netflix, los juegos, las apps, WhatsApp… la gente tiene mil cosas para poner la mente en blanco, si queremos que el fútbol siga siendo el negocio que es hoy, no podemos dejar que la atención decaiga. Si no hay noticia, la inventamos. Y que nadie se haga el gil… todos sabemos que es así. Somos gente grande.

CJ: No doy crédito a lo que oigo… si tan poco valoran el trabajo de los demás para qué van a los entrenamientos?

MM: Es muy fácil. Sánguches de miga, nunca faltan. Siempre tenemos tiempo de charlar con algún dirigente, un representante. Estamos siempre al servicio de lo que el negocio necesite. ¿Que hay que poner a fulano por las nubes?, meta y ponga con “el nuevo Maradona”. ¿Que tenemos que ayudar a que la renovación de Pirulo sea más barata? Si hace 3 goles de rabona por partido vamos a decir que es egoísta y mal compañero. Si mete 20 goles de cabeza por temporada, diremos que le falta manejar las dos piernas. Somos una herramienta maleable.

CJ: ¿Estás reconociendo eso que se dice de los sobres, las operaciones de prensa, y toda esa basura?

MM: Tomalo como quieras. Yo ya te expliqué cómo son las cosas, si tus papás nunca te dijeron que los reyes no existen, seguí mirando los partidos por la tele de la manito de tu hijo, enséñale a alentar unos colores y seguí así que te va a ir bárbaro.

¿Ya estamos con la nota? Tengo que irme a cubrir Racing – Argentinos.

CJ: continuará…

¿Querés saber qué piensa @marcos_mustio sobre Sampaoli, el Pipa Higuaín, entrenadores con nombre y apellido? En próximas semanas continuaremos desgrabando esta charla increíble.

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