Roberto Baggio, “Il Divino Codino”

Baggio

Roberto Baggio, “Il Divino Codino” o simplemente Roby Baggio, es tal vez el mejor jugador italiano de todos los tiempos. De aquel Baggio “maradoneano” de sus inicios en Vicenza y Fiorentina al jugador mas cerebral y posicional del final de su carrera en Brescia, pasando por los tres grandes del fútbol italiano y por Bologna, Roby fue amado por el futbolero en general y por los italianos en particular. Dueño de una gambeta, control del balón y pegada sin igual, Baggio logró convertirse en el mejor jugador del mundo a principios de la década del 90, coronando con la obtención del balón de oro y la Copa UEFA en 1993 jugando para Juventus, club con el que además ganaría la Copa Italia y el Scudetto en 1995. Otro Scudetto en 1996 ya jugando para el Milan, será su ultimo titulo como profesional.

Con la selección nacional anotó 27 goles en 56 partidos y disputó 3 mundiales. Con grandes actuaciones de octavos de final en adelante, lideró a la Azzurra a la final del mundial 94, marcando 5 goles en tres partidos consecutivos, ante Nigeria, España y Bulgaria. En la final ante Brasil llegaría el momento mas triste e injusto de su carrera. Le tocó errar el penal que le daría el título al conjunto verdeamarelo que tenia a Romario como figura. 

El futbol ha sido injusto infinidad de veces en la historia y Roberto Baggio tal vez sea uno de esos casos. Hablamos de un jugador brillante, tal vez el mejor jugador italiano de todos los tiempos como dijimos antes. Sus títulos no se corresponden con el tremendo jugador que fue. Hizo mas de 300 goles a lo largo de su carrera. Nadie olvidará sus arranques maradoneanos en Vicenza, Fiorentina y Juventus. Mucho menos olvidaremos su hermoso final de carrera en Brescia como un jugador cerebral, compartiendo cancha por momentos con un joven Andrea Pirlo y un veterano Pep Guardiola.

Roberto Baggio fue el ídolo popular mas grande que tuvieron los italianos por lejos, despertaba locura y pasión. El corazón de los tifosi latía al ritmo de las gambetas de Il Divino. El clamor popular no logró que Trapattoni lo convoque para el mundial del 2002, aunque un Baggio maduro desplegaba magia como en sus mejores momentos. 

Amado y respetado por todos, se retiró en 2004 en un San Siro colmado que se rompió las manos para ovacionarlo. 

Desde Centrojás le hacemos este homenaje y dejamos para que disfruten, un video con sus mejores goles y jugadas y otro que repasa su carrera.

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