Messi, seleccion argentina, la paradoja del agujero negro

Messi es el agujero negro de la seleccion argentina

Photo courtesy of JamesBond0071(CC ShareALike)

A Jorge Sampaoli se lo ha acusado de dar demasiados bandazos, de no haber respetado sus ideas, de no haber puesto en el campo de juego un equipo que expresase el concepto de fútbol que sabemos que tiene.

Si valorásemos los síntomas, lo que meramente se ve (desde el sofá de casa todo es mucho más explicable, la tiranía del mando a distancia es impune), qué podemos deducir? Diría que si bien es evidente que Sampaoli no ha logrado resolver el dilema de contar con el mejor jugador del mundo (y tal vez de la historia) y aprovechar sus capacidades al máximo en sus escasos meses al frente de la seleccion argentina, permítanme decir que tampoco lo ha logrado ninguno de sus antecesores. Entonces, en vez de pedir la cabeza del entrenador, por qué no reflexionar sobre qué puede haber pasado, y sigue pasando, para que un grupo de entrenadores de máximo nivel encuentren siempre el mismo obstáculo.

Contar con Lionel Messi en un equipo de fútbol es el primer factor necesario para anular gran parte de la sorpresa: propios y extraños, rivales y compañeros, ponen freno a su iniciativa (para atacar o defender) sabiendo que, al final… todo va a pasar por Messi. Jugar contra la seleccion argentina con Messi es para los rivales como jugar a las cartas en una mesa donde el que tiene el Poker de Ases en vez de ocultarlo, lo exhibe boca arriba sin pudor. De forma casi automática, se anulan multitud de opciones. Un compañero de Messi piensa, “para qué voy a desmarcarme como un animal, si mi compañero que va con la pelota por el otro lado no me ve… o si me ve, en realidad está esperando a ver qué hace Messi para canalizar el juego por ahí”. Otro, ve que los rivales lo marcan pero como al tanteo, y medita “podría usar estos 3 metros de ventaja que me dio el que me marca pero, para qué? Si tanto mi marcador como yo estamos esperando a ver qué hace Messi? Si amago desmarcarme NO ME HACEN NI CASO, no puedo engañar a nadie. Para ser más amenazante que Messi tendría que estar parado a 1 metro de la línea de gol, abajo del arco, sin estar en offside, libre de marca y en línea de pase de Messi (sí, de Messi, porque si la pelota la tiene Higuaín, el Kun u otro atacante ya sabemos que todos estaremos esperando a ver cuándo se la dan a… Messi).

Entonces, si nos paramos del lado de quienes deben defenderse de la seleccion argentina, es bastante habitual percibir esa dinámica pero al revés: los rivales juegan como si tuviesen la orden de no hacerle caso a nada, no creer ningún engaño, no dejarse llevar por ningún desmarque hasta tener claro qué hará… si, Messi.

El juego se torna aburrido, los únicos pases que funcionan son los que van hacia el arquero propio, los jugadores de uno de los países más creativos del mundo se comportan como si tuviesen una instrucción cíclica sin lugar a la improvisación. Messi, frustrado, verá como tiene 3 o 4 marcadores que lo miden de lejos esperando a saltarle cuando ÉL tenga la pelota y vean que la conserva porque si intuyen que la va a largar… siguen en esa misma dinámica de “me cuido de que Messi no me destroce pero no hago ni caso a sus compañeros libres porque este juego los anula de forma automática”. Mientras, no se preocupan ni en lo más mínimo porque un delantero como Higuaín, goleador del calcio y “pesando” 90 millones de euros tenga opciones de pase: el talento de Messi es el agujero negro que todo lo atrae y lo neutraliza: la creatividad de sus compañeros, la preocupación de sus rivales, y las variantes de un juego tan complejo como el fútbol.

Messi juega en el Barcelona desde hace más de una década! Llevar el ritmo del juego de un equipo entero a la velocidad y precisión que utilizar un arma como Messi implica lleva muchísimo trabajo, y una integración imposible en un Mundial (y menos con compañeros escogidos en los últimos 20 días antes del comienzo del torneo). Messi lo puede todo cuando alguien debe preocuparse por marcar a Iniesta, pero cuando no hay ninguna amenaza global o individual en la seleccion argentina que pueda inquietar, el juego de Messi se vuelve espeso.

Sampaoli no lo ha logrado en tan poco tiempo y parece que tampoco lo hubiese logrado en más años, pero en vez de caerle por “jugar sin nueve”… por qué nadie explica cómo podría resolverse este dilema?

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