EL NUEVE Y LA NEUROSIS OBSESIVA

Han pasado ochenta y cinco minutos de partido. El equipo no ha generado nada dentro de la cancha, solo fuera de ella: el amperímetro de la masa popular expone una intensidad inusitada. Sin goles, sin jugadas, sin señales de vida sobre el césped, que de verde ya nada tiene. De pronto, se paraliza el tiempo: una gambeta, un pase y la corrida de un delantero. Se quita a uno de los centrales de encima, luego otro y finalmente queda cara a cara con el arquero. Se levantan los espectadores de sus tibios asientos, tensan sus extremidades aguardando el instante preciso para el primer grito desaforado de la noche. Remate fuerte. Guardameta firme y duelo ganado. Lamentos, murmullos, insultos al artillero de turno y un manto de silencio sepulcral invaden nuevamente el estadio. Otro nueve acaba de cavar su propia tumba en la Selección.

La imagen se repite cual cuadro en la sala de estar. O como película en los canales del cable común. Un nueve, una ilusión inicial y una desilusión rotunda cuando hacemos caer el telón. La misma secuencia de siempre. El problema parece radicar ahí: dejamos que el espectáculo acabe demasiado pronto porque no soportamos seguir viéndolo. Hay un culpable, debe ser señalado y fin de la historia. No deja de ser paradójico que solicitemos a gritos el final de la agonía siendo tan increíblemente fanáticos del morbo. Cada gol errado es un reforzador negativo y un nuevo mazazo a la esperanza de salir adelante. Pero atribuimos causas erradas a las consecuencias conocidas. Preferimos descartar delanteros como si valieran menos que nada, siempre hay otro para elegir. No hay tiempo para reflexionar: pulgar abajo y chances para otro potencial salvador. El problema siempre es el nueve de turno.

Como la justicia en el fútbol existe a cuentagotas, el tiempo apremia y las oportunidades son contadas, los villanos ganan en reiteradas ocasiones. Cada jugador tiene una disyuntiva interna que se traduce en sus rendimientos, buenos y malos. Si bien hay momentos heroicos, el ser humano tiende a recordar los peores. Y así la Selección tritura uno a uno a cada delantero que viste la camiseta intentando cambiar la historia. Burlarse del señalado centra todos los focos en aquel lugar. Son el centro de la escena. Lo verdaderamente fundamental pasa a ser periférico, rodea una y otra vez a cada nuevo chivo expiatorio. Pero negamos o creemos desconocer la influencia real y la ocultamos en el inconsciente.

Al margen del proyecto y la paciencia, el problema pasa a ser neurológico: el síntoma de la inmediatez asociado a la locura crea sujetos ansiosos que terminan trasladando toda esa carga negativa al césped. La mochila de los jugadores se hace día a día más pesada, repleta de estímulos externos cargados de negatividad. La suma de factores lleva al bloqueo del delantero y del equipo, indisolublemente asociados. Más allá de aquellos chispazos mágicos de un salvador, el colectivo no puede evitar nublarse. No hay hermetismo que salve.

Independiente: de América al Mundo – Parte 1

Independiente

El equipo de Avellaneda vive una época de sanación de heridas, de reanimación; tras soportar y salir del infierno y catástrofe deportiva que significa para un grande descender a la B Nacional, busca volver al privilegiado olimpo de los gigantes. Sin embargo, pase lo que pase, es casi imposible que los años venideros sean tan fructíferos como los detallados a continuación. Si el club argentino es hoy el máximo ganador de la Copa Libertadores de América y uno de los más reconocidos clubes a nivel mundial, es debido a la importancia que adquirió en esa época tan exitosa, consiguiendo todos los títulos posibles ante rivales tan diversos como sorprendentes.

Si bien el equipo ya estaba llamado a ser un grande por sus actuaciones en las competencias nacionales, fue a partir de la década de 1950 que Independiente empezó a ganarse un lugar entre los importantes. El motivo principal fue que el club logró juntar una delantera que podría compararse con la que integraba la famosa ”Maquina” riverplatense de los años 40; Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz fueron una combinación de habilidad, potencia, velocidad e inteligencia que encabezaba un 2-3-5 clásico y muy poderoso. Como era lógico de esperar, los resultados fueron maravillosos; en una gira europea, Independiente logró un 6-0 completamente sorpresivo frente a 60.000 hinchas ante uno de los equipos de la época, que luego ganaría consecutivamente cinco Copas de Europa, el Real Madrid de Alfredo Di Stefano. Lo más increíble es que, aparte de dar alegrías a su club, la delantera completa formó parte de la Selección Argentina, en el año 1953, cosechando con ésta dos victorias muy importantes; una contra España y otra muy recordada contra un seleccionado inglés (aunque muchos crean que era la selección inglesa, lo cierto es que era un combinado casi sin ningún titular), donde Grillo fue figura en El Monumental, convirtiendo 2 goles. Aunque parezca mentira, el Rojo no logró ganar ningún torneo en esa década y además, Racing consiguió empatarle en cantidad de victorias en el historial. Hace varios años, en el 2000 para ser exactos, algunos que conformaron ese famoso equipo goleador, se reunieron para encontrar las causas del fracaso. ”Nos conformábamos con pelear arriba”, coincidieron. Cruz explicó que ”Para salir campeones, había que tener un plantel grande, como River. Los dirigentes no reforzaban el plantel y se terminaba recurriendo siempre a inferiores”. Lo cierto es que a pesar de no conseguir campeonatos, dejaron bien clara la manera en la que debían jugar sus sucesores; al ataque, con espectáculo y de forma endiablada. La década siguiente inició de otra manera; con una generación repleta de nuevos jugadores como Rolán, Silveira y el gran creador por derecha, Douksas, Independiente se consagró en el Torneo AFA de 1960 con 41 puntos, por encima de River y Argentinos, ambos como escoltas con 39. Así, tuvieron la oportunidad de disputar la Copa Libertadores del año siguiente, que por cierto, se creó el mismo año en que Independiente triunfó en Argentina. El sueño duró poco; derrotas de local y de visitante contra Palmeiras opacaron el deseo de obtener una copa continental que adquiriría rápidamente importancia. A pesar de tener actuaciones destacadas en los siguientes dos campeonatos, no fueron suficientes para obtener el torneo local y conseguir el pase a la Libertadores. Pero en 1963, con el debut de jóvenes de inferiores como Miguel Ángel Santoro, portero considerado como el mejor de la historia del club junto a Fernando Bello y de Raúl Bernao, wing derecho exquisito de calidad mágica e impredecible en todo momento, Independiente volvió a ganar el título nacional, sellando su segunda clasificación a la Copa Campeones de América, como era llamada en ese momento. Al plantel, que tenía una calidad impresionante, tan solo le faltaba la mística, traída por Manuel Giudice y la preparación física, a cargo de Horacio García. De ésta forma, se creó un equipo de maravillosa condición táctico-técnico-físico-psicológica que quedó encuadrado en un grupo con Millonarios y Alianza Lima. Humilló a sus dos rivales en la Doble Visera (antiguo estadio de Independiente) y terminó la fase de grupos sin disputar un solo encuentro de visitante: contra Millonarios, por problemas entre la CONMEBOL y la Federación Colombiana, se le cedieron los puntos al Rojo, mientras que contra Alianza Lima, el encuentro debió disputarse en Avellaneda por serios problemas en el partido que jugaron Argentina y Perú días antes. La semifinal tuvo gustito a final; el Santos de Pelé, que se había consagrado bicampeón en el certamen anterior, fue el rival a batir. Independiente salió decidido a conquistar su primer trofeo a nivel continental. El partido en el Maracaná fue único e irrepetible; el conjunto argentino perdía por 2-0 y terminó dándolo vuelta, ganando 3-2, con goles del tridente ofensivo; el ya mencionado Bernao, Luis Ernesto Suárez y Mario Rodriguez, goleador de la Copa. En su casa, más tranquilo tras la impresionante victoria en tierras brasileras, sentenció la llave de forma definitiva; 2-1 con goles de Mori y Rodríguez. Independiente se encontraba en su primera final continental, donde esperaba otro equipo que deseaba su primera Libertadores; el Nacional de Uruguay. Empate sin goles en Montevideo y todo a definir en la Doble Visera donde un gol de ‘’Mariulo’’ Rodríguez coronó a Independiente, en su casa, ante 80000 personas, que vieron como su equipo se catapultaba a la Intercontinental, es decir, al reconocimiento tanto en América como en el Mundo. El objetivo era evidente pero no era nada sencillo; el Rojo debía enfrentarse al mejor Inter de todos los tiempos, el de Helenio Herrera, un argentino experto de la táctica e inventor de un ‘’renovado’’ Catenaccio, donde un lateral izquierdo pasaba constantemente al ataque y en el cuál se trataba de llegar al área rival ‘’en 3 toques’’. La cosa no inició tan mal como cabría esperar; logró la ventaja en casa con un gol de Rodríguez, uno de los refuerzos que más rindieron en toda la historia del Rojo. En el San Siro, la localía volvió a valer y el equipo italiano se llevó el triunfo con un tanto de Mazzola y otro de Corso. Debía disputarse un desempate. Sin equipos locales, ésta vez el encuentro se disputó en el estadio del primer campeón Intercontinental, el Santiago Bernabeu. Un tardío gol de Mario Corso consagró al Inter y dejó el sabor agridulce en el equipo argentino, que había transpirado hasta la última gota para llevarse la Copa más importante a nivel clubes. Un dato a destacar es que el Rojo convirtió por medio de Raúl Bernao un gol válido que fue anulado por offside. En fin, Independiente no consiguió acceder al Olimpo de los Grandes, donde tenía reservado un lugar que era cuestión de tiempo que tomara.

Entrevista a Roberto Saporiti: ”En Argentina tenemos materia prima y no la sabemos utilizar”

Olivos, 17:02. Una llave, un celular y un grabador sobre la mesa. No hubo demora: Roberto Saporiti, el mayor conocedor de César Luis Menotti y todo lo que lo rodea, nos recibió cordialmente para analizar el fútbol como él sabe. Dos horas magistrales de charla y varias anécdotas crearon un archivo imperdible de análisis futbolístico respecto de la actualidad internacional, las problemáticas de la organización argentina y las ventajas de una buena gestión institucional.

UAI URQUIZA

‘’Deberían haber más UAI Urquiza’’. El entrenador de vasta trayectoria no dejó de remarcar la calidad del proyecto impulsado por la Universidad Abierta Interamericana, fundada en 1995 y cuyo equipo de fútbol cuenta con tan solo ocho años de vida. ‘’En el campeonato corto de 19 fechas, faltaban 9 partidos y estábamos a 1 punto del descenso. Nos ofrecieron y aceptamos. UAI Urquiza es un club que siempre cumple’’.

Más allá de los resultados, remarcó la importancia dada a las inferiores durante su tiempo como entrenador, explicando en detalle las características más salientes del ambicioso paquete ofrecido por la UAI: ‘’A la vez que tratábamos con el equipo, subí 14 jugadores de la Cuarta. Pasaron el filtro cuatro jugadores y hoy entrenan con el plantel. El proyecto UAI se vende en el país y en Latinoamérica a jóvenes de entre 18 y 23 años que cursen carrera universitaria. Se ofrece traslado, hospedaje, comida y entrenamiento especializado’’.

El entrenador aprovechó para hacer retrospección respecto de la campaña realizada con el club: ‘’Estuvimos a un paso, tuvimos la mala suerte de que se lesionaran cinco jugadores. Ningún equipo se puede sobreponer a eso, es como si acá apagáramos la luz. Caminas y en los últimos veinte metros, no vas a poder hacer nada’’.

JUVENILES

Como país exportador, Argentina ha sido siempre una fuente inagotable de materia prima. Al igual que países como Brasil, aún en etapas de supuesta escasez, los jugadores de 16-20 años (la edad de salida cada vez parece ser menor) son solicitados y pretendidos por los más grandes equipos de Europa. Allí hizo hincapié el entrenador recordando que la clave para la mayoría de los clubes es tener mucha capacitación en los cuerpos técnicos de las inferiores, labrando y puliendo a las futuras joyas.

‘’Hay que separar Boca y River de todo lo demás. En los otros equipos, no hay salida: es necesario tener mucha capacitación de cuerpo técnico de inferiores y desarrollar la materia prima. Es un problema muy argentino, no sabemos utilizar la materia prima’’.  Como caso particular, el entrenador destacó a Rosario Central: ‘’No conozco a Eduardo Coudet pero más allá de los resultados y el juego, usufructuó las inferiores. El club recibió 40 palos… puede pasar la historia para que vaya un director técnico más barato’’.

Por otra parte, reconoció las diferencias en el uso de inferiores entre River y Boca: ‘’Angelici sigue el trabajo de Macri, hay un nivel empresarial importante. Cuesta más sacar inferiores, no es fácil triunfar con ellas por la poca paciencia. River ha sacado algunos más’’.

EL CASO TALLERES

– Particularmente, ¿qué piensa de Talleres de Córdoba y su crecimiento? ¿Cómo cree que se está manejando teniendo en cuenta la venta de Cristian Pavón a Boca o el momento del chico Emmanuel Reynoso? ¿Cómo se lleva con Andrés Fassi?

Andrés Fassi es amigo mío. Asumí en 1988/89 en Talleres y Oscar Quiroga, hermano de la vida, me lo presentó. Hay dos aspectos a separar: el primero es el fenómeno social que representa Talleres, ‘’Pueblo Tallarín’’ y por otro lado, la gestión. El Grupo Pachuca… yo estuve 12 años en México. Para que se den una idea, en la cancha que tiene UAI Urquiza en Villa Lynch no hay tribuna, solo un palco para periodistas y tablones de madera con 200 personas. Eso era Pachuca. El crecimiento de ese club no lo vi en ningún equipo del mundo, ni BayernMunich ni Real Madrid… es una cosa monstruosa. Pasaron 25 años: hay una cancha gubernamental pero hicieron vestuarios, fútbol americano, cemento, tres hileras de palco, museo de fútbol de tres pisos… 50 mil personas entran. Talleres, por otro lado, cuando asumió Fassi hace tres años, votaron 1700 socios. Hoy hay 51 mil socios activos y 46 mil abonos. Dentro de tres años, en 2020-2021, Talleres en infraestructura va a estar al nivel de Boca y River… y no sé si los supera. Andrés Fassi tiene la ventaja de 25 años en gestión deportiva.

LOS CLUBES: FUNCIÓN SOCIAL Y CALENDARIO

‘’La función social de los clubes es extraordinaria’’. No hay dudas: hay mucho más detrás de un equipo de fútbol. Una institución que sostiene, actividades de recreación para niños y niñas del barrio, ciudad o provincia. Las llamadas ‘’colonias de verano’’ albergan jóvenes, reforzando el carácter social y ayudando a los carenciados. ‘’Hubo un desarrollo importante en Argentina. Hace 4-5 años, San Lorenzo se iba al descenso. Lammens-Tinelli hicieron algo impresionante. Racing con Blanco… no hay plata para pagar a esos cuerpos técnicos de inferiores que sacaron a los Lautaro Martínez y tanto más. No salieron de un garbanzo. La deuda sigue siendo el calendario del fútbol argentino. Es clave saber dónde juego en seis-siete meses. Ni siquiera hablo de Europa, sino de México. Allá me daban un libro con todo el año calendario. Ahí entra la Selección Argentina’’.

MENOTTI, EL REVOLUCIONARIO

‘’Se adelantó 50 años en el tiempo’’

Suele decirse que un hombre con ideas nuevas es un loco hasta que dichas ideas triunfan. Siendo algo intangible, es muy subjetivo hablar de triunfos. Pero existen ciertos momentos en el tiempo que marcan un antes y un después. César Luis Menotti logró, más allá de dar una identidad a una Selección caracterizada por la inconsistencia y la falta de continuidad, forjar una organización interna-externa con un profesionalismo nunca antes visto hasta el momento.

– ¿Cómo conoció a Menotti?

Al Flaco lo conocía de Rosario Central, por aquel entonces yo jugaba en Independiente. Cuando regresé de Europa, me sumé a su Cuerpo Técnico.

– ¿De qué manera influyó el fútbol de Holanda en la futura Selección?

Una vez, fui a Rotterdam a ver un amistoso. Del CT de VladislaoCap (DT de la Selección Argentina en la Copa del Mundo Alemania 1974) se enojaron porque no pasé a saludar. Me acerqué al hotel y les expliqué cómo jugaba Holanda. Cuando me consultaron cómo salían a jugar, les dije que lo decidían en el momento. Te pueden regalar el semicírculo, van de un lado a otro y cuando metes el pase entre líneas… ¡zácate! Presionan todos juntos al poseedor. La respuesta de Víctor Rodríguez (miembro del CT) fue clara: ‘’Sapo, ese fútbol no existe’’.

El amistoso fue una masacre. Nos masacraron futbolísticamente. Uno fue a buscar la pelota afuera y Roberto Perfumo gritó: ‘’ ¡Dejá la pelota allá, nos van a hacer 55 goles!’’. Luego de eso, Osvaldo Ardizzone (reconocido periodista deportivo y escritor en El Gráfico) pronunció una frase histórica dirigida a su colega Julio César Pasquato, apodado Juvenal: ‘’Pasquato, ahora tenemos que volver a explicar el fútbol porque esto es nuevo’’.

A consideración de Roberto Saporiti, dos técnicos modificaron el fútbol de sus países al punto de revolucionarlo: Rinus Michels en Holanda y César Luis Menotti en Argentina pero… ¿Por qué el Flaco fue tan desprestigiado?

‘’Tiene sus ideas y, por su personalidad, algún sector del periodismo mezcló la Dictadura con el fútbol. Si nos hubiera ayudado el Gobierno Militar, no nos hubiera tocado ese grupo en el sorteo… a ningún anfitrión nunca le tocó Italia, Francia, Hungría. ¡Tres europeos, nos quedamos afuera en Primera Ronda!, pensamos. Después tocó Polonia, Brasil, Perú, Holanda… Argentina fue un gran equipo, el fútbol acá es antes y después de Menotti sin ninguna duda. Montó una organización externa sin precedentes: calendario internacional, programación, gira, recibió a equipos europeos. En lo interno, fue a buscar jugadores a Salta, Jujuy, Tucumán, Santa Fe. A lo último, Capital Federal. Fue el más federalista de todos. Julio Grondona era Secretario de Hacienda por ese tiempo en AFA, manejaba Alfredo Cantillo, un señorazo. En 1979, se organizó un partido en el Monumental contra Resto del Mundo para recaudar. Eso fue al famoso predio de AFA, estábamos atrasados como Selección’’.

A su vez, por medio de una curiosa anécdota, ‘’Sapo’’ aprovechó para analizar el fútbol de las dos potencias económicos más grandes del mundo: China y Estados Unidos. ‘’En 1979, fuimos con Menotti a una mesa redonda en Norteamérica. Pelé, Cruyff, Beckenbauer… eran todos monstruos. Decían que fútbol estaba instalado. Menotti fue claro: ni siquiera inició. Va a explotar cuando agreguen el fútbol en las escuelas. Lo mismo en China. Las escuelas están instalando el fútbol obligatorio… ¿cómo en 20 años de 1400 millones de habitantes no van a tener 50 jugadores de los cuales saquen 23 para ir clasificando a los Mundiales?’’

VALORES DE LOS JÓVENES: AYER Y HOY

– ¿Qué diferencias ve entre los jóvenes de ayer y de hoy? El que antes tomaba dos trenes y un colectivo para llegar al entrenamiento y hoy puede que tenga dos autos, un representante.

Te voy a responder poniéndote el caso mío: vivía en Caballito. Cuando arranqué en Independiente, laburaba de 6 a 13:30. Me tomaba el 225 hasta Avellaneda y me iba a entrenar y aún así trataba de estudiar a la noche. Inclusive cuando debuté con Adolfo Pedernera, fui igual a trabajar. Todo esto se lo podes decir a la juventud, pero es difícil, hay que adaptarse a los momentos’’.

SOBRE ALGUNOS GRANDES TÓPICOS DEL FÚTBOL MODERNO

Osvaldo Zubeldía: ‘’Era un DT extraordinario y un gran tipo. Teníamos muy buena relación con él y con Menotti. Su Estudiantes de La Plata pese a lo que se dijo y se dice tenía una gran riqueza técnica. Sin eso, no solo no podes ganar, sino que podes conservar la pelota’’

Sobre la final perdida de Talleres contra Independiente en 1978: ‘’En la final, me preguntaban quien marcaba a Ricardo Bochini y respondí: a esto se juega con una pelota sola. Y puse jugadores para tener la pelota’’.

La realidad europea en los 60’: ‘’Acá nos creíamos que en Europa solo había físico, cuando había mucha riqueza técnica. El padre de José Mourinho me decía subdesarrollado, que leía diarios y no libros. A partir de ahí, empecé a leer. Me gustaba mucho mirar al Flaco Cruyff en Ajax, la movilidad que tenía… mirando a Cruyff y al Ajax u Holanda entrenar me di cuenta de que se juega como se entrena’’.

Jorge Sampaoli: ‘’No lo conozco personalmente pero vi casi todos sus equipos. Cómo presiona, piensa, busca, ataca… se ganó mi respeto. Necesita tiempo de trabajo. Con la Selección yo aplicaría neurociencia’’.

Carlos Bilardo: ‘’Había una gran relación, una vez vinieron él y Menotti a casa… hablamos hasta tarde de fútbol. Las discusiones pasaban por las marcas personales y los conceptos, después pasó a lo personal. Creo que el Flaco tomó decisiones más importantes desde lo futbolístico y lo organizativo’’.

Sobre Videla: ‘’Nosotros no le podíamos decir que fuera o no fuera a la cancha. A mí jamás me vieron con él. Mejor olvidar esos tiempos nefastos…’’

SOBRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

En aquella etapa de trincheras, existió un periodismo fundamentalista que imponía el desprecio al juego por encima del ‘’ensayo’’. Pelota parada era un vocabulario de ese estilo que desestimaba el orden conceptual y los movimientos: ‘’Bah, agarren la pelota y vamos a jugar, después vemos lo que hacemos’’, ironiza Roberto mientras nos comenta situaciones que demostraban lo contrario.

‘’En la final del mundial, Menotti me insistía por quien iba a marcar a Nanninga (autor del gol de Holanda). Yo tenía la data de que no jugaba por una lesión. Mientras estábamos un gol arriba, el Flaco mira el banco del rival y lo ve calentando para entrar. Al lesionarse Ardiles entró Larrosa y como no estaba acostumbrado a tirar el achique queda pegado en la jugada, tiran el centro de la derecha, salta Naninga y nos rompe el arco, me vio Menotti y me lo echó en cara. No sabía donde esconderme, quería que me trague la tierra’’.

‘’Siempre se pensó que nosotros éramos vagos, cuando siempre sostuvimos que el fútbol al menos tenía un 70% de injerencia en los movimientos. Cuando dirigí a Butragueño, me mencionaba lo contento que estaba porque pensaba en un fútbol ultra ofensivo. Lo primero que le dije fue que íbamos a ser ofensivos cuando tuviéramos la pelota. A la hora de defender, todo hacemos el mayor esfuerzo posible y trabajos preparados para lo mismo”.

Así recorrió toda su vida Roberto Saporiti, un ejemplo como pocos. El fútbol le dejó grandes alegrías y grandes decepciones, logrando un equilibrio perfecto entre festejos y desilusiones. Cerca de la franja de los 80 años, destaca: ‘’Como humanos, necesitamos desafíos para seguir viviendo’’. Inagotable.

La Carrera: Análisis tras el Superclásico entre River y Boca

Cuando un equipo gana repetidamente, suelen atribuirle todo tipo de cualidades. Algunas de las más utilizadas son las menos concretas, aún considerándose todas como elementos intangibles. La ‘’mística’’, la ‘’garra’’ y los ‘’árbitros’’ son las formas más fáciles de sustentar el éxito de todo equipo que ha ganado en un lapso determinado. Algunos, incluso, han intentado disminuir a ciertos campeones tratándolos de ‘’casuales’’. Nada más lejos de la realidad de un equipo.

Los equipos son momentos. Y mucho más. Un plantel triunfador debe combinar demasiados factores y cualidades específicas durante un lapso determinado. No existen las casualidades en el largo plazo. A la larga, nadie podrá depender de la suerte. Si bien se  puede negar o incluso apelar a su inexistencia, el ‘’factor suerte’’ existe en el fútbol. En mayor o menor medida. Pero la clave para una cadena de triunfos solventados a lo largo del tiempo es un trabajo serio. La suerte ayuda pero es imposible encadenar un equipo a la suerte misma. Porque deberá hacer mucho más que eso para ser ‘’ganador’’.

Hay  más detrás del ‘’ganador’’ a lo largo del tiempo. Mucho más. Quien triunfa en el deporte es aplaudido por el simple hecho de ser ganador y luego, como bien sostuvo Marcelo Bielsa en diversas oportunidades, ’será abandonado en la derrota’’.  Aún lo malo es metido en la misma bolsa de la victoria y queda oprimido por el resultado, negándoselo a toda costa. Toda falencia queda disminuida a la mínima expresión. Pero nadie gana de forma sostenida si no juega bien. Azar, árbitros influenciados, penales dados o no dados… la realidad del equipo no depende de esos factores sino de todo lo demás. Un plantel tiene similitud con un organismo, es un sistema abierto: se deja influenciar por todo tipo de elementos y los procesa. Esa mezcla homogénea forma un equipo.

Los directores técnicos, tan aplaudidos en la victoria y tan disminuidos en la mayoría de las derrotas, forman parte de ese compendio tan complejo representado en el momento de un equipo. Trabajo, dedicación, posibilitar la aparición de sociedades en campo a través de un funcionamiento, combinación de características de distintos jugadores. Todo ello queda bajo la lupa de un director técnico.  Y la dirigencia, minimizada en la mayoría de los aspectos, brinda ese marco donde un entrenador se puede manejar con cierta comodidad. Aún sin ser reconocido, es la primera pieza de ese rompecabezas que conforma el éxito institucional. Luego, se le dará importancia al azar y a la ‘’compra de árbitros’’ pero ningún factor suelto genera éxito. Al combinar todos los elementos, siempre habrá alguien que juegue mejor. En cualquier momento y en cualquier lugar, un equipo que no funciona correctamente caerá derrotado ante otro mejor. El fútbol, al no ser ciencia cierta, puede evitar que ocurra a la primera, a la segunda, a la tercera, a la cuarta…  pero ningún equipo triunfa para siempre.

El domingo pasado, River y Boca disputaron uno de los clásicos más relevantes de los últimos años. Generalizar hablando de contexto termina siendo demasiado ambiguo, con lo cual habría que deslindar. Por un lado, llegaba el equipo de Marcelo Gallardo. De antecedentes conocidos, el funcionamiento colectivo venía siendo aceitado a lo largo del año. El formato de la CONMEBOL Libertadores lo ayudó: de carácter anual, le dio la oportunidad de clasificar a Octavos de Final con cierta comodidad y darse el lujo de colocar suplentes ante Emelec. El equipo alternativo, denostado en los últimos años, jugó un gran partido y, aún sin haber ganado, logró dejar una aceptable imagen ante un cuadro que llegaba al Monumental con la esperanza de dar el batacazo. Con esa ventaja estructural, River pudo cambiar la cara respecto al Torneo y mirarlo con otros ojos, los del competidor nato. Sin pensar en el resultado final, el Millonario logró despedazar otro argumento que se oyó en los años anteriores: ‘’River está moldeado por Marcelo Gallardo para pelear objetivos a corto plazo’’.  Se metió de lleno en el Torneo y, aún con algunos resultados no favorables (como el 1-1 frente a Sarmiento de Junín en el Monumental), pocos equipos han podido superarlo en la cancha. De otro lado llegaba Boca. Puntero indiscutido desde los resultados, los dirigidos por los mellizos Schelotto enfrentaban un duelo fundamental para suprimir cualquier tipo de duda.

El partido fue la imagen viva de cada uno, el retrato inequívoco del momento que ambos clubes viven: River, de aceitado funcionamiento y difícil de batir en cancha, dominó el partido estratégica y tácticamente. Más allá de aquellos fatídicos instantes luego de que Fernando Gago metiera un gol espectacular con la complicidad de Augusto Batalla, el Millonario nunca perdió el control de mando del encuentro. El resultado final es conocido pero el trámite contó con un dominio visitante explícito y difícilmente discutible. Boca expuso todas las falencias juntas: falta de apoyos de parte de los volantes en cada retroceso, coberturas a media marcha, escasez de asociaciones, erróneo y débil retroceso de los laterales, mediocampo con poca marca y cambios que no lograron modificar el devenir del partido.

El equipo ganador es ganador porque muchos factores se combinan al mismo tiempo en un momento y lugar determinado. River posee un cuerpo técnico muy serio: cada jugador logra crecer en y con el entorno. Las individualidades aparecen porque el equipo funciona y cada pieza entiende su rol para que el resto funcione. Pero hay más detrás: una dirigencia que, con aciertos y errores, es la primera pieza del éxito institucional. Boca vive un momento distinto, donde trata de dar con la tecla justa para volver a las épocas de gloria. Quizá sea correcto decir que los clubes juegan una carrera en su existencia: un día avanzan dos pasos, luego retroceden casilleros, vuelven a avanzar dando pasos más largos, se estancan. Pero siempre saldrán adelante. El fútbol da revancha. Los equipos son momentos. Y el momento es de River. Por lo pronto, bravo.

Luna tucumana: el largo caminar del Club Atlético Tucumán

NACIONAL vs ATLÉTICO TUCUMÁN

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Se acerca la noche, hay espíritu de carnaval. Corre el mes de Febrero y los bamboleantes senderos musicales acompañados de una cálida brisa estival suelen llenar de color y alegría las vidas de los ciudadanos bajo la luz de la luna. Día siete del mes, clima de fiesta en la Capital. Nada tiene que ver con el repiqueteo de los tambores carnavalescos. Una pequeña gran provincia espera agazapada el inicio del encuentro futbolístico más importante de la historia de Atlético Tucumán.

NACIONAL vs ATLÉTICO TUCUMÁN

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El reloj de la estación de tren marca las 19:34. Un niño de seis años espera sentado junto a su padre, ambos visten la camiseta del Decano. La pequeña casaca del chico no se asemeja a la del progenitor, rasgada y maltratada por tantos gritos desaforados de gol. Necesitan que llegue el ferrocarril, hay un largo viaje de regreso a casa y faltan menos de dos horas para que arranque el partido. Guayaquil, Ecuador. El reloj marca las 17:34. Un plantel de jugadores y cerca de dos mil acompañantes continúan a la espera. Aviación Civil notificó inconvenientes: el vuelo chárter que estaba preparado para que Atlético Tucumán llegara a Quito había sido suspendido y obligaba a un veloz cambio de planes. LAN Ecuador 1518 sería el avión encargado de hacer llegar a los futbolistas al mítico Estadio Olímpico Atahualpa. A las 18:40 el vuelo partía a destino. Los problemas continuaban con una amenaza mordaz que llegaba desde las oficinas del equipo local; CONMEBOL daba 45 minutos máximos de tolerancia, el encuentro podía suspenderse y Atlético Tucumán corría el riesgo de ser automáticamente descalificado.