Resultadismo, resultados de futbol y el fenómeno de la inmediatez

Lo echaron a Ranieri

Despidieron a Claudio Ranieri, el entrenador que ganó el año pasado la Premier League con el Leicester City. Es la primera vez en la historia que la ganaron y posiblemente la última. Pero el equipo empezó mal el año en la liga, no sacó resultados y listo. Que venga el siguiente. No importa el pasado, importa lo efímero, el presente, el ahora. 

Queremos resultados de futbol… para ayer

La frase “quiero resultados rápido” se adueñó del mundo hace varios años. La globalización desmedida llevó al ser humano a desarrollar una faceta impaciente sobre la realidad. En la actualidad, estamos frente a estímulos visuales y sonoros de forma permanente.

Nos despertamos con el sonido de la alarma del celular, chequeamos el Whatsapp, el Twitter, el Facebook, prendemos la computadora, leemos el diario online, vemos videos que son tendencia o nos  reímos de memes o GIFS que andan deambulando por las redes.  

Somos seres conectados. Vivimos en una era tecnológica. Una era donde todo pasa rápido. 

La velocidad en nuestra forma de vivir hace que se nos complique la posibilidad de poner un freno y adentrarnos de forma profunda en temas. Es difícil detenerse a leer una novela o dejar el celular por un rato y sentarse a contemplar la naturaleza (o a conversar sin usar solamente los pulgares).

My iPhone apps as of February 2010

Photo courtesy of dougbelshaw(CC Attribution)

Este fenómeno de inmediatez repercute en todos los aspectos de la vida. En el amor, las amistades la economía, la política, el deporte. Es importante darnos cuenta de lo que estamos viviendo y tratar de no perdernos en la velocidad de los acontecimientos.  

Con los resultados de futbol sucede algo similar. Pero no por culpa del deporte. Es culpa de este fenómeno que se adueñó hace varios años del ser humano. 

¿Qué nos pasa? 

Ronaldinho – Un mensaje de paz

Ronaldinho

Photo courtesy of tableatny(CC Attribution)

En el año 1984 nació Ronaldinho, el chico que cambió el paradigma. Alguien que llegó para ponerle paños fríos a la creciente vorágine resultadista característica de la raza humana. 

Para ser precisos, fue en Porto Alegre. Justo en el puerto de la alegría nació el niño de la sonrisa de oro. 

!Qué casualidad! ¿O no? Capaz que no lo fue…

La cuestión importante es que un niño de piel morena y pelo rizado apareció para dejar un mensaje. Un mensaje que trasciende el deporte y que va más allá de un balón redondo de material sintético que se utiliza para hacer goles en arcos de metal inoxidable. 

Un mensaje de alegría, de felicidad, de disfrute, de goce y de esperanza. Uno que va más allá de la corrupción, las peleas, las discusiones, los altercados, las rivalidades y la violencia de la que Ronaldinho se ha mantenido alejado.

Un mensaje de paz. 

Ronaldinho Gaúcho vivió la calle, perdió a su padre y pasó situaciones adversas. Pero se mantuvo siempre fiel a su objetivo: la pelota. Escribió una carta para su “yo” de ocho años en la que le asegura que cuando tenga un balón en sus pies, él será libre y feliz. Y ese sentimiento hará que quiera contagiar esa misma felicidad a otros. 

Porque pocas veces se vio algo así adentro de un campo. Son pocos los que realmente disfrutan y pueden transmitir esa alegre tranquilidad. Por esta razón, creo que tiene el aprecio de casi todo el mundo futbolístico. 

Y ese respeto y admiración, es más importante que cualquier título, copa o medalla que un jugador pueda conseguir. Al menos así lo veo yo…