La vuelta de Gago, la vuelta del centrojás

En tiempos sombríos, Boca necesitaba luz. Luz para transitar con seguridad, esclarecer ideas y confirmar la proposición. Fernando Gago vuelve luego de 217 días fuera de las canchas, debido a una tormentosa lesión en el talón de aquiles que lo marginó de toda actividad de carácter oficial. Para alivio de Guillermo Barros Schelotto, todo su cuerpo técnico, jugadores y propios hinchas, el “5” volvió prodigiosamente. Ya había disputado minutos en España, en un amistoso contra el Sevilla de Sampaoli, donde también brindó una gran presentación en la zona medular, pero ésta -contra San Lorenzo- “sí contaba”, ésta era por los puntos.

Para el partido contra el dolido San Lorenzo de Diego Aguirre, Guillermo cambió de sistema. Esta decisión, por supuesto, condicionada por el regreso de “Pintita”; desecha el doble 5 y pasa a jugar con un mediocentro único. Gago con la responsabilidad de brindar soporte, crear una nueva línea entre defensa y ataque y dar rienda suelta a Rodrigo Bentancur y Pablo Pérez, jugadores que flotaron en posiciones un poco más ofensivas, sin dejar a un lado el despliegue que ya venían proponiendo cuando ejercían de pareja recuperadora/constructora en compromisos anteriores. Para ser más explícitos y para los amantes de los números -telefónicos-, Boca se plantó con un 1-4-3-3 en el nuevo Gasómetro.

En principio y a lo largo de todo el encuentro, se visualizó al centrojás delante de la pareja de centrales (Vergini-Insaurralde), por momentos incrustándose entre ellos, para sacar prolijamente la pelota de la zona de resguardo (sector que no presionaba San Lorenzo), y detrás de los dos interiores o volantes mixtos (Bentancur y Pérez), siendo epicentro de la escuadra boquense y funcionando como enlace defensa/ataque, en ocasiones al nivel de los laterales adelantados de la zaga central (Peruzzi y Fabra).

Gago en posición

Continuamente mostrándose como opción de pase hacia Vergini e Insaurralde, Fernando gesticulaba y comandaba a dónde iría cada movimiento o acción, comúnmente con intenciones claras de dar continuidad al juego, con deseos de que éste fuese ligero, concreto y eficaz. Un cerebro andante.