El pilar del juego de posición: “El Tercer Hombre”.

Más allá de la moda 

Las modas en el fútbol, esas que cuando las usamos nos hacen sentir que estamos haciendo las cosas bien, que estamos jugando como lo hacen los mejores, que si hablamos de ellas somos unos entendidos de esto, pero como todas las modas, en ocasiones, se pervierten, se las estira de tal manera que acaban englobando muchas cosas, muchos conceptos que acaban confundiendo la idea principal.

 Esto ocurre con el “Tercer Hombre”, nos gusta hablar de él, creemos saber en qué consiste y lo relacionamos y agrupamos con tantos conceptos, que lo acabamos pervirtiendo y alejando de su verdadero significado y sobre todo, de su verdadero objetivo.

 Uno de los mejores “Tercer Hombre” es y ha sido Xavi Hernández, el cual lo describía así:

“El tercer hombre es imposible de defender, imposible… Te explico lo que significa. Imagina a Piqué queriendo jugar conmigo, pero yo estoy marcado, tengo a un marcador encima, un tío muy pesado. Bien, pues está claro que Piqué no puede pasármela, es evidente, con lo que yo me aparto y me llevo al marcador conmigo. Entonces, Messi baja y pasa a ser el segundo hombre. Piqué es el 1º, Messi el 2º y yo el 3º. Yo tengo que estar muy al loro, eh. Piqué, entonces juega con el 2º hombre, Messi, que se la devuelve, y en ese momento aparezco yo, dejo clavado a mi defensor, que se ha despistado, y Piqué me pasa la pelota totalmente desmarcado. Si el que me defiende está mirando el balón, no puede ver que me desmarco entonces aparezco y soy el tercer hombre. Ya hemos conseguido la superioridad. Esto es indefendible, es la escuela holandesa, es Cruyff. Es una evolución de los triángulos holandeses.”

 Con estas palabras, Xavi describe lo que significa el concepto del Tercer Hombre, un movimiento táctico que aparece cuando pretendemos jugar con un compañero, cuya línea de pase está cerrada, y tenemos que jugar con uno alejado que juegue finalmente con éste.