Enamorado de un retrógrada

Juan Roman Riquelme fue el jugador más influyente de la historia de Boca y en consecuencia, dejó una marca indeleble en la Argentina. No sólo por sus títulos, goles y asistencias, sino porque representó a una raza que se extinguió con él. El enganche a nivel mundial fue corrido por el sistema. Los entrenadores encontraron, en los equipos, diversos recursos que unificaban el nivel colectivo, pero opacaban los comportamientos individuales. Menos en Román, su fútbol nació y murió a su manera. 

En la actualidad notamos que el fútbol dio un giro importante en base al armado de los equipos y a las responsabilidades. Normalmente, los clubes que son potencia mundial todos atacan y todos defienden. Todos ocupan posiciones y todos se comprometen para elaborar. Los que se alejaron de esta corriente arrasadora que se desprende de varios equipos contemporáneos y actuales (Holanda 74 y Barcelona de Pep, entre otros) sufrieron en el resultado y en lo conceptual.

Los “enlaces modernos” tienen la particularidad de mantener su esencia desde la técnica, pero sin dudas que sus comportamientos en la cancha fueron alterados por los entrenadores. Los Iniesta, Kroos, Modric, Xavi, Ozil, entre otros, tuvieron y tienen ese ADN de jugador creativo. Pero sus responsabilidades son mayores. Ocupan posiciones ciegas, se adaptan al pressing para recuperar la pelota, repliegan cuando es necesario y realizan mucho recorrido durante los 90 minutos. Tienen las órdenes de tener despliegue, conducción, simpleza y a la vez agresividad. Raramente están quietos o caminando, suelen estar en constante actividad.  

Todos estos conceptos y nuevas “instrucciones” les dieron mucho rédito. Los hicieron más profesionales y funcionales. Más comprometidos al juego en sí. También lograron triunfar a lo grande en sus equipos. Individualmente crecieron una enormidad y a partir de eso colaboraron en lo colectivo, según el desarrollo lo requiera. 

Riquelme fue la excepción a todo el resto. Siempre se lo vio deambulando con suerte en el círculo central cuando su equipo tenía que defender. Nunca tuvo compromiso para con todas las facetas que el juego indica (defender y recuperar la pelota en este caso). Jamás fue de preocuparse por replegarse o de ir rápidamente hacia un jugador para limitarlo a que pueda gestar o pensar. Siempre al trote cortito, mirando el paisaje desde el fondo, como si no le preocupara que le convirtieran. Eso sí, a la hora de inventar y manejar los tiempos de la posesión de la pelota fue indiscutido. Muchos tienden a decir que cuando Roman tenía la pelota “se congelaba el tiempo”. Y para mí no creo que sea así. Porque, aunque él la frenaba con la suela, el rival seguía jugando. Y cuando la tenía, siempre se encontraba con más de un adversario encima cometiéndole faltas (a veces gravísimas) o simplemente impidiéndole que se pudiera expresar. Entonces él no frenaba las agujas del reloj, pero si acomodaba su tiempo y espacio para decidir la mejor opción para que su equipo avance. 

Pero a lo que uno va es que Riquelme nunca terminó de ser un jugador total. Lejos de ser un todo terreno. Porque no era polifuncional, no se movía de su zona de confort, ni demostró tener interés en hacerlo. El sólo quería tener la pelota y ya. Con cuidarla para su equipo le alcanzaba. Su responsabilidad siempre fue esa. Darle valor y sentido cuando llegaba a sus pies. 

Cada vez que da una entrevista de sus cuerdas salen muletillas como “la gente de Boca está loca, me quiere” o la cotidianidad de tomar mate y comer asado. Y además, los incansables elogios para con Iniesta. Lo curioso es que, pese al elogio, jamás intentó asimilarse a el. Tomó la decisión de responder a su naturaleza. Ese desfachatado que se saca polvillo de barro de su bolsillo, ese nene desprolijo que no tiene idea de toda la complejidad del juego, pero simplemente juega a la pelota. 

Sin dudas que Román no fue el jugador más completo. Los “errores” tienen que ver con lo remarcado arriba. Su falta de compromiso para con casi la media parte del fútbol. Su conformismo por ser simplemente un jugador de creación, olvidando todo lo demás. Siempre se sintió contento por representar el potrero y la camiseta de Boca. Y se notaba. En cada partido le daba un beso a la pelota, una risa cómplice a la cámara que le metía primer plano en cada gol, en cada asistencia, en cada control y en cada tiro libre. No tuvo el interés de salir de Bianchi (su segundo papa) y quizás de Basile. Nunca tuvo interés por aprender más cosas. Y es entendible, hay quienes entienden el fútbol como un deporte profesional y otros como un juego donde lo que tiene que aparecer son otros factores.  

Más allá de eso, Román siempre fue honesto con su identidad. Portó orgulloso su escudo, barro y amor por el juego. Porque es curioso que aunque el fútbol evoluciona el soslaye que “besaba a la pelota en cada partido porque sentía que la estaban maltratando”. Siempre rendido ante el espectáculo, ante las bandejas (menos la de la 12 por suerte) plateas y palcos de su club amado. Con su fútbol y su Topo Gigio al hombro. Siempre fue él y nunca cambió. Se encarceló en su mundo y ahí quedó. Pero sin dudas que a todos nos enamoró este pillo, este retrógrada del fútbol. Porque nunca abandonó su esencia, porque hasta el fin de su carrera fue Juan Roman Riquelme, así sin más. 

                   

“Vamos muchachos, quiero sangre, polémica.” Periodismo deportivo en el país del Bailando

Así abre la charla un profesor en la materia televisión en mi facultad de periodismo deportivo. Los pibes pasan al frente y son apuntados con la cámara. Presentación va, opinión viene y llegaron a tal punto de acuerdo que no hubo gritos. El profesor, en el veredicto final, se mostró molesto con la falta de exageración. Entonces, pasa al frente con otros alumnos y empieza a pinchar a todos, a buscar el roce televisivo y a llegar al ansioso e ignorante “aumento de rating” (la risa de los compañeros de fondo). Mientras el rating sube, el periodismo baja.

No tiene la culpa total un simple periodista que ejerce con el título de nadie la docencia para la juventud del futuro. Tampoco es culpable de que tenga que gritar o hacerse ver desde el show. En definitiva, termina siendo un producto de las corporaciones. Un laburante, con el agravante de que puede perjudicar a todo un público que lo sigue.

El periodismo está atravesando un retroceso profesional hace ya un tiempo indefinido, y todavía nadie ha hecho nada para cambiarlo. Independientemente de que la palabra está fuertemente acorralada por la lógica empresarial y dirigencial, también empezaron a adueñarse de la postura y la estética. No solo se robaron la verdad, sino que también lo hacen con la dignidad de los que creen que gritar y actuar son cualidades de un periodista.

En todas las ramas del periodismo deportivo tradicional (radio, gráfica y tv) atentan contra la honestidad intelectual. El imponer está por encima del analizar. Buscaban convertir (y lo lograron en su gran mayoría) al público en multitud. Cambiaron la reflexión de la gente por la risa. Creyeron que la mejor manera de achatar y distraer es a través del efecto contagio de la estupidez humana. El “periodista” que grita o le tira a otro colega del club opuesto un cajón de verduras es el representante promedio del “neotermismo”. Un neotermismo que tiene que ver con un folclore de pacotilla, donde el mensaje de trasfondo invita a la xenofobia, al racismo y a todas esas ideas funestas que alguien evidentemente piensa.

Siguiendo con la tónica de la opinión antes que el análisis, es muy recurrente que en las facultades o terciarios pidan con total exigencia una opinión que exceda el análisis. Como si el protagonismo fuera tu palabra y no los hechos que transcurrieron. Es más importante saber cuál es tu mirada subjetiva sobre Di María que, desde el análisis, tratar de entender por qué sufre lesiones o a veces no toma las mejores decisiones. Serás más héroe si decís que Mascherano es el capitán de la derrota antes de saber por qué argentina en 270 minutos no logró hacer un gol. Es más sencillo decir “Messi camina la cancha” que analizar por qué camina y en qué circunstancias. Sentenciar como arma principal, análisis como decorado de la situación.

Las viudas de Pep Guardiola: Carlo Ancelotti fuera del Bayern

El técnico “fet a Catalunya” dejó una vez más la vara muy alta para su reemplazo. Mientras en el Manchester City sigue descifrando los secretos del fútbol inglés, sus colegas padecen su legado. Se confirmó la salida de Carlo Ancelotti del Bayern Munich, luego de que no lograra resultados ni funcionamiento.

La muletilla “juegan solos”, que se le adjudica a Pep cuando dirige, caduca al cederle a un colega el timón del Titanic para que lo hunda. Independientemente de los resultados, nadie pudo elevar o al menos equiparar sus obras maestras. Nadie puede lograr luego de su partida que los jugadores “jueguen solos”. Y de hacerlo, termina en una desilusión.

Guardiola sin dudas tiene una obsesión y convencimiento por el funcionamiento colectivo armónico. Basta verlo en los equipos que dirigió para entender sus puntos clave. Presión alta, tenencia dinámica y búsqueda del arco rival a partir de las variantes que da esa misma posesión. Desmarques, asociaciones y complicidades. Busca en cada equipo sellar una idea a partir del protagonismo escénico y del sometimiento del rival. Y dentro del concepto general, abarca todas las herramientas que el juego le da. Puede ser con 4 en el fondo, con 2 delanteros o con 5 volantes, pero el equipo de Pep se puede distinguir a la distancia.

Luego de llevar su obra maestra a un nivel competitivo exponencial, abandona la banca del Camp Nou por un profundo desgaste luego de tanta intensidad. El diagnóstico de algunos medios fue: “En ese equipo dirige cualquiera, los jugadores de esa clase juegan solos”. Pese a haber tomado decisiones fundamentales y a la vez apostado por incógnitas. Se fue Ronaldinho y más adelante Eto’o y subió al primer equipo a Busquets y Pedro. Le dio protagonismo a Xavi y rescató a Iniesta para que Messi pudiera desenvolverse y ser el artillero del equipo.

Con su salida, el Barcelona cayó en un profundo retroceso en lo que refiere al paisaje futbolístico. Martino y Luis Enrique confiaron en la respuesta instintiva de cada jugador. Con el correr del tiempo, se fue creando la “Messi dependencia”. El esperar las genialidades del 10 pasó de ser una frutilla a una ideología accidental. Por supuesto que no tiene que ver con la comodidad o la no inteligencia, sino con la incapacidad.

Similar situación aún más grosera ocurrió en Munich, donde sin dudas Guardiola se reinventó y logró consolidar un equipo que fue una facultad de fútbol. Jugadores que juegan en todas las posiciones, aumento de la dinámica, mayor volumen de juego, disminución de pases producto de mayor resolución. Ni Muller todavía sabe de que jugó en esos años de hegemonía en la liga.

La tecnología que sigue en Stand By

En el mundo actual es común entrar en un manto de sospechas por cualquier tipo de motivos que nos involucren. Sea un negocio, emprendimiento, trabajo o mismo en un deporte. El fútbol justamente es un evento que además de ser deportivo es industrial. Millones son los que se mueven, inmensas son las inversiones y desesperadas son las actitudes por las cuales se busca el resultado a como de lugar. De hecho, varios sucesos marcaron una impronta en el fútbol como el descenso de la Juventus producto de arreglos arbitrales en la liga.

Muchos deportes apostaron a la pureza y con ello dependieron de la elaboración de sistemas de alta tecnología para despejar dudas que el partido generaba. A continuación, los mismos que la disponen (Fuente: fútbol.as.com):

Fútbol Americano: Se utiliza desde 1986

La NFL introdujo en 1986 un sistema de repetición de jugadas, lo quitó en 1992 y recuperó en 1999. Los árbitros tienen 60 segundos para visionar jugadas y tomar una decisión.

Rugby: Hay video desde 1996

En el rugby a trece hay vídeo desde 1996 y en el de a quince se creó la figura del oficial televisivo en 2001. Se utiliza en acciones de ensayo. El año pasado ampliaron sus competencias.

NBA-Euroliga: revisión en televisión

Los árbitros de la NBA pueden visionar jugadas dudosas en los últimos minutos.

Criquet: Tercer juez desde 1992

El tercer umpire (árbitro) televisivo se instituyó en 1992 y dispone de alta tecnología para tomar decisiones. Los jugadores, como en tenis, pueden pedir su participación.

Tenis: Ojo de Halcón en 2005

La ATP aprobó en otoño de 2005 la utilización del Ojo de Halcón y desde entonces se utiliza en torneos donde la pelota no deja huella. La generación de la imagen tarde pocos segundos.

Pero el fútbol aún sigue discutiendo si el uso genera distorsión en el desarrollo del juego o si verdaderamente es un arma sumamente importante.

Para reprimir esas sospechas permanentes (justificadas por grandes y avergonzantes antecedentes) se está trabajando en el desarrollo tecnológico que sirva como “brazo de Dios” para

solucionar lo que en algún momento pasó de largo. Sea una mano en un mundial, un penal dudoso o un gol fuera de lugar.

Primero fue el GoalRef, aprobado en 2012, el cual aplica el uso tecnológico ante únicamente si la pelota ingresa o no al arco. Mediante sensores en los palos y un chip en la caprichosa, se puede detectar instantáneamente si una pelota pasó toda la línea del arco o no. El éxito del mismo fue notable.

Pero la incertidumbre llegó cuando la tecnología pasó a abarcar todas las escenas del juego. Desde una falta a un off side. Para ello se sigue trabajando y poniendo la puesta en escena con el equipo llamado VAR o video arbitraje. Se empezó a utilizar con el partido Francia-España de la Euro y la intención es pulirlo para que llegue a Rusia 2018 ya con todos sus secretos y conceptos.

Sin embargo, no fue el mismo éxito que en otros casos porque en si hubo situaciones que todavía marcaron dudas sobre cómo se accionaron. Hace poco se jugó la Supercopa de Holanda entre Feyenoord y Vitesse y una jugada dejó un margen de dudas.

El Feyenoord ganaba 1-0 y en la jugada se ve que en una situación defensiva ocurre una jugada muy dudosa donde un jugador de su equipo provoca un penal, el árbitro dejó seguir la jugada y el equipo contraatacó y terminó marcando el segundo gol. Luego de esto el árbitro parecía anular el gol por un claro offside, pero se dirigió hacia una pantalla donde pudo visualizar todo el trayecto de la jugada, y al ver el penal previo al contraataque y el gol, decide cobrarlo y amonestar al jugador que lo provocó. De estar 2-0, pasó al instante a estar 1-1.

Algo parecido ocurrió en el mundial sub 20 donde a Uruguay le cobraron un penal a favor inexistente frente a Italia. El árbitro, sin ver la jugada reiterada, fue avisado por sus asistentes y terminó cobrando lo que ellos le marcaron. Por ende, perdió la autoridad que le pertenece como primer árbitro.

Con otros matices, en la final de la Copa Confederaciones el defensor Gonzalo Jara el pegó un codazo a Timo Werner. El árbitro frenó el encuentro y se acercó a la pantalla para ver la repetición varias veces. Y luego de determinados minutos finalmente decidió amonestar al jugador, cuando claramente se vio una jugada desleal exenta a disputar la pelota.

Con todos estos ejemplos, queda claro que todavía no hay una regulación clara sobre cómo debe ser la utilización de este nuevo desarrollo innovador. El caso de Feyenoord por ejemplo marca que hubo una total desnaturalización del juego, porque dentro de una jugada hay semi jugadas o detalles que con el tiempo y la dinámica pasan y quedan a segundo plano. Y lo que ocurrió fue falta de cintura, de velocidad para detectar el penal o al menos para frenar la jugada y terminar el margen de dudas y no dar continuidad a la nueva jugada que derivó en un gol. Lo mismo para otro caso como en el penal. Habiendo terminado la jugada en saque de arco: ¿No había un margen para rever esa jugada que marcaba un penal contra Silva?

En si hay un debate que se puede dar sobre si debemos seguir confiando en el instinto analítico de un árbitro o no. Si necesitamos permanentemente chequear una acción o simplemente varias acciones quedan a interpretación del protagonista que corre y tiene los 2 ojos en el campo.

Lo claro es que hasta ahora quedan muchas dudas sobre cómo se debe utilizar este mecanismo, como aprovechar esa ventaja de tener todo grabado en los cómputos, como llevarlo a cabo sin desnaturalizar el juego y alterarlo en jugadas anteriores. Como hacer que el fútbol siga siendo fútbol con justicia tecnolo-divina. Ahí está la cuestión.

Matías Quaranta

El potencial que pide pista y está acá

En Argentina es común encontrarse con un fútbol el cual se basa en la variedad de capacidades, oportunidades y operaciones que hay en el mercado. Generalmente juega un rol importante la tienda internacional, donde las variables son casi infinitas y hay muchas esperanzas de encontrar ese prototipo de jugador accesible y determinante para el próximo torneo. 

Boca, por ejemplo, es aquel equipo que apuesta fuerte a ese tipo de política, donde considera que lo mejor está afuera mientras que lo de adentro es moneda de cambio o algún extraordinario descubrimiento. En River también aunque más flexible, ya que hubo casos excepcionales y aprietes de fechas lo cual lo obligaron a arreglarse con lo que la casa estaba cosechando. En esa casa estuvo Lanzini, Kranevitter, Funes Mori, Mammana, Chichizola, entre otros. Luego, aparecieron Driussi (quién recién pudo ser descubierto en su naturaleza en el último torneo, donde estuvo a un paso de irse a Vélez) y Martínez Quarta (también muy disconforme hasta que tuvo sorpresivamente su oportunidad). Racing por necesidad económica tuvo ventas interesantes de jugadores que mostraban condiciones pero el contexto no los contenía para explotar. Casos como Zuculini, De Paul, Vietto y luego Centurión con su éxito del torneo 2014. Ahora aflora Independiente que si se despega y bastante de ese tipo de método, ya que en su equipo titular una buena parte es sobre su propio mercado. Franco, Bustos, Benítez y Barco son los mejores ejemplos de un equipo el cual apostó a potenciar y jerarquizar su propio producto.

En definitiva, los equipos más vistos del país, con más posibilidades a enriquecer y fortalecer su propia materia prima terminan apostando a lo que otro equipo tiene o haya producido. Invirtiendo grandes cantidades de dinero en parte del pase, en un préstamo, en el sueldo correspondiente y demás. Cuando muchas veces la oportunidad de buscar, producir, explotar y vender está al alcance de la mano. Aunque parezca mucho contabilizar a los ya mencionados en el párrafo de arriba junto con jugadores recién vendidos como Acuña, otro a la espera como Pavón y tantos nombres que se nos pueden ocurrir, siguen siendo una pequeña parte del enorme semillero que es el país. Provincias, estancias, villas, sectores altos de la sociedad, en todos los lugares habitan proyectos y “pichones de cracks”.

Es común encontrarse con lastimosos y ya reiterados casos de jugadores que son formados, educados e idealizados por una política de un determinado club pero luego no pueden aplicarla en el terreno de juego por falta de oportunidades. Jugadores que terminan siendo parte de pago de una venta, o es una venta concretada que aún no pudo ni contar con minutos oficiales. Y también casos como ser cedidos a otros clubes de Argentina y terminando siendo adaptados a otra idea que fueron mamando en las inferiores.

Argentina debe ser agroexportadora con sus jugadores y sustitutiva de importaciones en el mercado internacional. Ojo, no significa que no haya que incorporar y reforzar el equipo con jerarquía ajena. Es sano de hecho para la diversidad cultural y las herramientas que puede dar un jugador ya sea colombiano, chileno, paraguayo o de otra nacionalidad que vive un fútbol de forma diferente. Pero sin duda que el cupo debe ser limitado, dando prioridad a lo que la casa tiene. Fortaleciendo e incentivando el producto juvenil que aparecieron, aparecen y aparecerán durante largo tiempo. Porque los tiempos pasan, pero el vientre materno sigue siendo una garantía de éxito en este país que cosecha jugadores que luego pasan a los grandes libros. La chance puede ser hoy o mañana, pero dejemos de especular y desperdiciar el talento.

Cuidar al pibe y educarlo. Menotti junto con el Loco Houseman

Cuidar al pibe y educarlo. Menotti junto con el Loco Houseman

Fútbol: ¿Privilegio o trabajo?

fútbol

Photo courtesy of locofotocuba66(CC Attribution)

El fútbol es reconocido como pasión de multitudes y también como un objetivo de vida al cual no todos pueden llegar. Por supuesto hablando del sentido profesional, los más talentosos y destinados empilchan el short corto y la “casaca” para salir a los prados encerrados por divisiones, delante de tribunas ocupadas por trastornados de la pasión que hacen sentir el vértigo de algo más que un partido común y corriente.

Pero en este entramado que rodea al juego hay un debate que nos debemos como sociedad y justamente parte más de lo reflexivo que de lo filosófico. Y tiene que ver con la figura del jugador como una definición no clara de lo que es. ¿Representa un jugador al proletariado? ¿Es un trabajador? ¿El fútbol en nuestra cultura es un trabajo?

El profesional no nace como tal, como lo dice la propia palabra, sino que lo sueña indirectamente, a menudo en barrios bajos y precarios. Se imagina por un segundo con los ojos cerrados convirtiendo un gol determinante, en la final X de alguna competición, hasta que abre los ojos, mira hacia abajo y ve que las suelas de sus zapatillas (si es afortunado de tenerlas) empiezan a deshilacharse y piden auxilio de recambio. Es aquel que se escapaba del colegio para no perderse ni el partido de la mañana, son aquellos enfermos que dependen de la pelota como el timbero de la suerte y el fumador del tabaco.

El fútbol como política de inclusión y cultura (utilizada para el servicio de los clubes) fue un éxito desde el comienzo de los tiempos. Pibes que gambeteaban la pobreza por ahí al otro día se veían posando la 10 bajo una multitud. Familias que orgullosamente pasaban sus días en una casa precaria a medio hacer, se veían al otro día en un hogar espacioso con jardín. Como si se hablara de un cuento de hadas, pero era de fútbol.

PARO DEL FUTBOL: FINALMENTE SE DIJO BASTA

Los jugadores hablaron y finalmente dejaron de lado el amor infantil por jugar que trasciende sus vidas para legitimar lo que verdaderamente son: Profesionales.

Durante largas décadas el fútbol argentino fue llevado a un sistema de gobierno unipersonal, discreto, mafioso y corrupto. Donde la pelota rodaba, pero con parches e irregularidades. Con el fallecimiento del principal instaurador de este modelo de tinte autoritario y tenebroso, el sistema colapsó y el pus que concentró el fútbol nacional se extirpó y todo salió a la luz.

Luego de esta metodología “tapa agujeros” de endeudarse, prestar, despilfarrar y esconder, el “desorden organizado” de Don Julio se clausuró y ya nadie logra entender como suceder este mandato de 30 años. Muchas son las codornices, pero desaparecieron las águilas. Hoy nadie logra salir de las escuchas, las anomalías, los manejos y demás. Inclusive, haciendo eje principal, cuando todo parecía ponerse en marcha, los propios jugadores junto con el gremio del fútbol frenaron la caprichosa con la suela y dijeron basta convocando al paro del futbol.

En el fútbol de ascenso, por ejemplo, hay jugadores que no ven un peso de su contrato desde hace cerca de 5 meses. Muchos de ellos inclusive tuvieron que buscar otras alternativas para lograr llevar el pan a la casa, cuando en realidad, de recibir todo en tiempo y forma, no tienen la necesidad de agregar otro rubro en su rutina para generar capacidad económica.

En estos días en una asamblea extraordinaria que reunía a todas las divisionales se llevó a cabo la rescisión del contrato que vinculaba al gobierno y al estado con la programación estatal denominada “Fútbol Para Todos”. Donde el estado subsidiaba a los clubes mientras utilizaba los derechos para hacer campaña política y clientelismo. Por supuesto, los destinos finales  de los créditos nunca se conocieron, porque los clubes de baja gama están endeudados hasta el cogote y la AFA siguió la misma política de gastar más de lo que tenía.

Con esto, se depositó el dinero faltante mientras se dio paso a negociaciones con medios privados que quieren quedarse con los derechos de televisación. Pese al depósito efectuado, los jugadores se reunieron y decidieron todos dar fin a tanto manoseo dirigencial con el paro del futbol mientras que los que pierden son ellos. De ratones pasaron a ser los gatos que toman los hilos del destino del fútbol, como siempre debió ser. Como nunca tuvo que cambiar, el fútbol perteneciente a ellos y los dirigentes simplemente como figuras de gestión y auto control.

Entrevista a Iván Marcone: “No es lindo para el jugador estar lejos de la pelota”

Iván Marcone con Centrojás

En Centrojás, como no podía ser de otra manera, consideramos elemental para el desarrollo del juego fluido de un equipo la impronta que le dé el volante central. En este caso, les presentamos la nueva sección de entrevistas charlando nada más ni nada menos que con un mediocentro superlativo (y además supercampeón, luego de haber ganado la Supercopa Argentina con el equipo de Lanús habiendo derrotado por 3-0 al River de Marcelo Gallardo).

Iván Marcone es un jugador de 26 años nacido, proyectado y desarrollado en la ciudad de Sarandí, donde vivió gran parte de su vida y donde estuvo el mayor tiempo profesional detrás de la pelota. Jugó en Arsenal del 2008 al 2015 con la presencia de técnicos como Gustavo Alfaro y compartiendo vestuario con jugadores como Benedetto, Ortiz y Cuesta, entre otros. Hoy se desenvuelve como volante tapón en Lanús con una gran trascendencia en todas las facetas del juego.

-¿Sentís que tu posición es de las más determinantes para dar orden y fluidez al equipo?

Soy consciente que hoy en día mi posición es muy importante para cualquier equipo. En el progreso del fútbol somos importantes para el funcionamiento, el orden y demás.

-¿Quiénes son  referentes en la posición para Iván Marcone?

Trato de mirar a todos para aprender. En si no me quedo con uno solo en particular, aprendo mucho de Mascherano cuando cumple esa función en la selección, me gustaba ver a Kranevitter. Más allá de ellos miro jugadores europeos para tener más información.

La Obtención de Una Condena Atroz – Mundial 1978

Argentina es un país diferente a cualquier otro del planeta. Y no es por nuestra simple creencia criolla de creernos los mejores del mundo ni mucho menos, sino que la diferencia tiene que ver con miles de sucesos que ocurrieron en todos los ámbitos dignos (en este caso no) de ser recordados. Desde los mejores jugadores del mundo, estadistas políticos, artistas, poetas, escritores y mucho más. Pero como también hubo victorias patrióticas de identificación nacional, también hubo derrotas evidentes. Y una de ellas fue la planificación, ejecución y obtención del Mundial 1978.

Dicho país, padeció costos sociales producto de crisis y diferencias políticas que llevaron al país al caos y el extremismo. Parte de ese problema provino con la revolución libertadora y el golpe a Juan Domingo Perón en el año 55’ donde el ejército militar tomó el país ilegalmente por las armas produciendo un bombardeo en la emblemática Plaza de Mayo que dejó un saldo de más de 300 muertos y 700 heridos.

Posterior a eso oficialmente se derrocó al apodado “General” (quién fue por cierto partícipe del primer golpe de estado de 1930 en Argentina contra el gobierno de Hipólito Yrigoyen) para así llegar a una década entera de sangre, revolución, anarquía y tragedias. Con la aparición de la llamada “resistencia” con alineaciones políticas como el Ejército Revolucionario del Pueblo, las Fuerzas Armadas Peronistas, los Descamisados y los principales afiliados a la rebelión apodados “Montoneros”. Con estrategias políticas, desapariciones, secuestros, presidentes elegidos a dedo que luego fueron destituidos (Frondizi e Illia, ambos del partido Radical) el país sufría una guerra interna que simulaba llegar a su fin con la llegada del exiliado presidente que fue destituido ilegalmente.

Con la llegada de Perón, empezaron las divisiones dentro del propio partido producto de los egos y de la búsqueda masiva de participación política. Sin ir más lejos, aconteció la masacre de Ezeiza donde lo que era una fiesta popular de millones de personas esperando “un sueño” termino en una batalla campal entre peronistas tradicionales y montoneros que disputaban los primeros lugares de las filas para recibir a Perón.

Luego, con la asunción y la planificación del partido, el presidente electo dio un discurso en Plaza de Mayo donde agredió verbalmente y expulsó a los montoneros (a quienes por cierto preponderó en la lucha armada y apoyaba las estrategias terroristas como colocar bombas en diferentes instituciones). Con esto, la grieta y el conflicto político social se afianzó y la anarquía prosperó en el país. Sumado a los partidos mencionados, se creó la Alianza Anticomunista Argentina (creación de Perón y Lopez Rega) que eliminaba a la llamada despectivamente “subversión”. Con todos estos hechos, en el año 74’ Perón muere producto de su vejez y una enfermedad que lo tenía intranquilo y termina siguiendo su mandato Isabel Martínez (esposa de Perón y primera mujer en el mundo en ser presidente). Con su marcada ineptitud política, falta de liderazgo y poca visión estadista frente al gran conflicto, fue destituida por un nuevo golpe militar en el año 1976.