¿Eres un millennial futbolístico?

El arma del millennial futbolístico

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¿Eres un millennial futbolístico*? ¿Eres capaz de mirarte al espejo y responder con sinceridad a esta encuesta para revelar tu verdadero perfil de opinador sobre el deporte más popular del mundo?

*Un millennial futbolístico es alguien que desde el sofá de su casa es capaz de dar lecciones sobre estrategia a Pep Guardiola y consejos sobre manejo de grupos a Cesar Luis Menotti, y exigir un tono más aguerrido a Guillermo Barros Schelotto (todo a la vez y en diferentes foros)

Responde a las siguientes preguntas y te daremos un diagnóstico al final:

Messi, seleccion argentina, la paradoja del agujero negro

Messi es el agujero negro de la seleccion argentina

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A Jorge Sampaoli se lo ha acusado de dar demasiados bandazos, de no haber respetado sus ideas, de no haber puesto en el campo de juego un equipo que expresase el concepto de fútbol que sabemos que tiene.

Si valorásemos los síntomas, lo que meramente se ve (desde el sofá de casa todo es mucho más explicable, la tiranía del mando a distancia es impune), qué podemos deducir? Diría que si bien es evidente que Sampaoli no ha logrado resolver el dilema de contar con el mejor jugador del mundo (y tal vez de la historia) y aprovechar sus capacidades al máximo en sus escasos meses al frente de la seleccion argentina, permítanme decir que tampoco lo ha logrado ninguno de sus antecesores. Entonces, en vez de pedir la cabeza del entrenador, por qué no reflexionar sobre qué puede haber pasado, y sigue pasando, para que un grupo de entrenadores de máximo nivel encuentren siempre el mismo obstáculo.

Contar con Lionel Messi en un equipo de fútbol es el primer factor necesario para anular gran parte de la sorpresa: propios y extraños, rivales y compañeros, ponen freno a su iniciativa (para atacar o defender) sabiendo que, al final… todo va a pasar por Messi. Jugar contra la seleccion argentina con Messi es para los rivales como jugar a las cartas en una mesa donde el que tiene el Poker de Ases en vez de ocultarlo, lo exhibe boca arriba sin pudor. De forma casi automática, se anulan multitud de opciones. Un compañero de Messi piensa, “para qué voy a desmarcarme como un animal, si mi compañero que va con la pelota por el otro lado no me ve… o si me ve, en realidad está esperando a ver qué hace Messi para canalizar el juego por ahí”. Otro, ve que los rivales lo marcan pero como al tanteo, y medita “podría usar estos 3 metros de ventaja que me dio el que me marca pero, para qué? Si tanto mi marcador como yo estamos esperando a ver qué hace Messi? Si amago desmarcarme NO ME HACEN NI CASO, no puedo engañar a nadie. Para ser más amenazante que Messi tendría que estar parado a 1 metro de la línea de gol, abajo del arco, sin estar en offside, libre de marca y en línea de pase de Messi (sí, de Messi, porque si la pelota la tiene Higuaín, el Kun u otro atacante ya sabemos que todos estaremos esperando a ver cuándo se la dan a… Messi).

“¿Mamá, papá, qué estáis haciendo?” La carta del CD Leganés a los padres del fútbol

Muchas veces quienes hemos asistido a canchas a ver fútbol infantil nos sorprendemos por la brutalidad de los padres del fútbol, quienes aparentemente deben actuar como adultos responsables, pero a la hora de ver a su hijo entrar al campo de juego, se transforman. Todos a su alrededor pasan a ser rivales o enemigos. El padre del compañero de su hijo, el padre del adversario, el árbitro, el entrenador, todos son peores que su pequeño.

Generalmente esto sucede porque quieren que su hijo triunfe en el fútbol, que llegue muy lejos y gane millones, pero ¿qué piensa el niño que está jugando? Intenta concentrarse en patear el balón para donde el entrenador le diga, en jugar con sus compañeros de equipo, en divertirse… hasta que desde fuera comienzan los gritos…¿qué pasó? ¿Alguien pelea? ¿Como puede reaccionar un niño cuando ve a su padre en las gradas agarrado del cuello con otro hombre que ni siquiera conoce? ¿Qué piensa el chico cuando el padre insulta a su entrenador, o a su mejor compañero, solo porque fue reemplazado por él? Si el niño no se preocupó por eso, ¿por qué el padre debe hacerlo?

 El Léganes publicó una carta que colocó en las entradas al Estadio Anexo Jesús Pol haciendo hincapié en el buen comportamiento y el esfuerzo. Esta carta que se ha vuelto viral, hablando desde el lado de un niño que sufre esta situación. A continuación el escrito del club:

“¿Mamá, papá, qué estáis haciendo?

No sé cómo decíroslo. Seguramente pensáis que lo estáis haciendo por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal.

Me regalasteis una pelota cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela cuando me apuntasteis en el equipo. Me gusta entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el domingo como lo hacen las estrellas. Pero cuando vais a los partidos… no sé. Ya no es cómo antes.

Ahora no me dais una palmada cuando termina, ni me invitáis a tomar algo. Vais a la grada pensando que todos sois enemigos, insultáis a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a otros padres… ¿Por qué cambiasteis?

Creo que sufrís y no lo entiendo. Me repetís que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quién diga lo contrario se equivoca, que solo vale ganar. Ese entrenador al que llamasteis inepto, es mi amigo, el que enseñó a divertirme jugando. El chico que el otro día salió en mi puesto, ¿os acordáis? Sí, aquel que estuvisteis toda la tarde criticando porque “no sirve para llevarme el portabotas”. Ese chico va a mi clase. Cuando lo vi el lunes me dio vergüenza.

No quiero decepcionaros. A veces pienso que no tengo suficiente calidad. Que no llegaré a ser profesional y a ganar millones como queréis. Me agobiáis. Hasta he llegado a pensar en dejar de jugar. Pero ¡me gusta tanto el fútbol! Por favor, no me obliguéis a deciros que no vengáis más a verme”.

El encargado de las divisiones inferiores del club y además quien tuvo la idea de esta carta, Jorge Broto, habló con AS y algo de lo que dijo fue “El comportamiento de algunos padres contra los árbitros y contra los propios entrenadores es un problema muy gordo. No hablo del Leganés, sino del fútbol en general. Queda mucho trabajo por hacer”. 

Photo courtesy of Tw: @Blanquivioletas

Además con respecto a estos ataques de ira de los padres dijo “A algunos padres sólo les dura 10 minutos. A otros, todo el partido. En todo caso hemos notado como algunos padres se han relajado. Jamás hemos tenido problemas salvo casos aislados, pero el comportamiento ha mejorado algo más desde que colgamos la carta”

Enamorado de un retrógrada

Juan Roman Riquelme fue el jugador más influyente de la historia de Boca y en consecuencia, dejó una marca indeleble en la Argentina. No sólo por sus títulos, goles y asistencias, sino porque representó a una raza que se extinguió con él. El enganche a nivel mundial fue corrido por el sistema. Los entrenadores encontraron, en los equipos, diversos recursos que unificaban el nivel colectivo, pero opacaban los comportamientos individuales. Menos en Román, su fútbol nació y murió a su manera. 

En la actualidad notamos que el fútbol dio un giro importante en base al armado de los equipos y a las responsabilidades. Normalmente, los clubes que son potencia mundial todos atacan y todos defienden. Todos ocupan posiciones y todos se comprometen para elaborar. Los que se alejaron de esta corriente arrasadora que se desprende de varios equipos contemporáneos y actuales (Holanda 74 y Barcelona de Pep, entre otros) sufrieron en el resultado y en lo conceptual.

Los “enlaces modernos” tienen la particularidad de mantener su esencia desde la técnica, pero sin dudas que sus comportamientos en la cancha fueron alterados por los entrenadores. Los Iniesta, Kroos, Modric, Xavi, Ozil, entre otros, tuvieron y tienen ese ADN de jugador creativo. Pero sus responsabilidades son mayores. Ocupan posiciones ciegas, se adaptan al pressing para recuperar la pelota, repliegan cuando es necesario y realizan mucho recorrido durante los 90 minutos. Tienen las órdenes de tener despliegue, conducción, simpleza y a la vez agresividad. Raramente están quietos o caminando, suelen estar en constante actividad.  

Todos estos conceptos y nuevas “instrucciones” les dieron mucho rédito. Los hicieron más profesionales y funcionales. Más comprometidos al juego en sí. También lograron triunfar a lo grande en sus equipos. Individualmente crecieron una enormidad y a partir de eso colaboraron en lo colectivo, según el desarrollo lo requiera. 

Riquelme fue la excepción a todo el resto. Siempre se lo vio deambulando con suerte en el círculo central cuando su equipo tenía que defender. Nunca tuvo compromiso para con todas las facetas que el juego indica (defender y recuperar la pelota en este caso). Jamás fue de preocuparse por replegarse o de ir rápidamente hacia un jugador para limitarlo a que pueda gestar o pensar. Siempre al trote cortito, mirando el paisaje desde el fondo, como si no le preocupara que le convirtieran. Eso sí, a la hora de inventar y manejar los tiempos de la posesión de la pelota fue indiscutido. Muchos tienden a decir que cuando Roman tenía la pelota “se congelaba el tiempo”. Y para mí no creo que sea así. Porque, aunque él la frenaba con la suela, el rival seguía jugando. Y cuando la tenía, siempre se encontraba con más de un adversario encima cometiéndole faltas (a veces gravísimas) o simplemente impidiéndole que se pudiera expresar. Entonces él no frenaba las agujas del reloj, pero si acomodaba su tiempo y espacio para decidir la mejor opción para que su equipo avance. 

Pero a lo que uno va es que Riquelme nunca terminó de ser un jugador total. Lejos de ser un todo terreno. Porque no era polifuncional, no se movía de su zona de confort, ni demostró tener interés en hacerlo. El sólo quería tener la pelota y ya. Con cuidarla para su equipo le alcanzaba. Su responsabilidad siempre fue esa. Darle valor y sentido cuando llegaba a sus pies. 

Cada vez que da una entrevista de sus cuerdas salen muletillas como “la gente de Boca está loca, me quiere” o la cotidianidad de tomar mate y comer asado. Y además, los incansables elogios para con Iniesta. Lo curioso es que, pese al elogio, jamás intentó asimilarse a el. Tomó la decisión de responder a su naturaleza. Ese desfachatado que se saca polvillo de barro de su bolsillo, ese nene desprolijo que no tiene idea de toda la complejidad del juego, pero simplemente juega a la pelota. 

Sin dudas que Román no fue el jugador más completo. Los “errores” tienen que ver con lo remarcado arriba. Su falta de compromiso para con casi la media parte del fútbol. Su conformismo por ser simplemente un jugador de creación, olvidando todo lo demás. Siempre se sintió contento por representar el potrero y la camiseta de Boca. Y se notaba. En cada partido le daba un beso a la pelota, una risa cómplice a la cámara que le metía primer plano en cada gol, en cada asistencia, en cada control y en cada tiro libre. No tuvo el interés de salir de Bianchi (su segundo papa) y quizás de Basile. Nunca tuvo interés por aprender más cosas. Y es entendible, hay quienes entienden el fútbol como un deporte profesional y otros como un juego donde lo que tiene que aparecer son otros factores.  

Más allá de eso, Román siempre fue honesto con su identidad. Portó orgulloso su escudo, barro y amor por el juego. Porque es curioso que aunque el fútbol evoluciona el soslaye que “besaba a la pelota en cada partido porque sentía que la estaban maltratando”. Siempre rendido ante el espectáculo, ante las bandejas (menos la de la 12 por suerte) plateas y palcos de su club amado. Con su fútbol y su Topo Gigio al hombro. Siempre fue él y nunca cambió. Se encarceló en su mundo y ahí quedó. Pero sin dudas que a todos nos enamoró este pillo, este retrógrada del fútbol. Porque nunca abandonó su esencia, porque hasta el fin de su carrera fue Juan Roman Riquelme, así sin más. 

                   

“Vamos muchachos, quiero sangre, polémica.” Periodismo deportivo en el país del Bailando

Así abre la charla un profesor en la materia televisión en mi facultad de periodismo deportivo. Los pibes pasan al frente y son apuntados con la cámara. Presentación va, opinión viene y llegaron a tal punto de acuerdo que no hubo gritos. El profesor, en el veredicto final, se mostró molesto con la falta de exageración. Entonces, pasa al frente con otros alumnos y empieza a pinchar a todos, a buscar el roce televisivo y a llegar al ansioso e ignorante “aumento de rating” (la risa de los compañeros de fondo). Mientras el rating sube, el periodismo baja.

No tiene la culpa total un simple periodista que ejerce con el título de nadie la docencia para la juventud del futuro. Tampoco es culpable de que tenga que gritar o hacerse ver desde el show. En definitiva, termina siendo un producto de las corporaciones. Un laburante, con el agravante de que puede perjudicar a todo un público que lo sigue.

El periodismo está atravesando un retroceso profesional hace ya un tiempo indefinido, y todavía nadie ha hecho nada para cambiarlo. Independientemente de que la palabra está fuertemente acorralada por la lógica empresarial y dirigencial, también empezaron a adueñarse de la postura y la estética. No solo se robaron la verdad, sino que también lo hacen con la dignidad de los que creen que gritar y actuar son cualidades de un periodista.

En todas las ramas del periodismo deportivo tradicional (radio, gráfica y tv) atentan contra la honestidad intelectual. El imponer está por encima del analizar. Buscaban convertir (y lo lograron en su gran mayoría) al público en multitud. Cambiaron la reflexión de la gente por la risa. Creyeron que la mejor manera de achatar y distraer es a través del efecto contagio de la estupidez humana. El “periodista” que grita o le tira a otro colega del club opuesto un cajón de verduras es el representante promedio del “neotermismo”. Un neotermismo que tiene que ver con un folclore de pacotilla, donde el mensaje de trasfondo invita a la xenofobia, al racismo y a todas esas ideas funestas que alguien evidentemente piensa.

Siguiendo con la tónica de la opinión antes que el análisis, es muy recurrente que en las facultades o terciarios pidan con total exigencia una opinión que exceda el análisis. Como si el protagonismo fuera tu palabra y no los hechos que transcurrieron. Es más importante saber cuál es tu mirada subjetiva sobre Di María que, desde el análisis, tratar de entender por qué sufre lesiones o a veces no toma las mejores decisiones. Serás más héroe si decís que Mascherano es el capitán de la derrota antes de saber por qué argentina en 270 minutos no logró hacer un gol. Es más sencillo decir “Messi camina la cancha” que analizar por qué camina y en qué circunstancias. Sentenciar como arma principal, análisis como decorado de la situación.

Horizontal en blanco: cesar al entrenador

Cesar al entrenador, una costumbre habitual

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Aunque todo en el fútbol está más o menos fechado y allá por el mes de octubre de 1863 en una taberna, ¿dónde sino? se dio el primer germen del deporte que conocemos hoy en día, no hay un momento específico a partir del cual como dice Menotti: ” la pelota saltó del campo a los despachos”.

Ese instante supuso la gran revolución que condujo a que futbolistas y entrenadores quedaran en un segundo plano y con un protagonismo tan solo aparente en favor de empresarios, directivos y mandatarios de todo tipo. Al público y a los espectadores en general los dejo a un lado, porque están más cercanos al ruido que hace la prensa y dejan aparcado el criterio en función de los resultados que se vayan dando.

Los vocablos empresariales de moda como proyectos, desarrollos, modelos de gestión, etc quedan caducos cuando se ha tomado por costumbre y no como raro, el cesar al entrenador en el primer o acaso segundo mes de haber iniciado la competición.

Y mientras pasa eso y llega un nuevo inquilino, los habitantes del palco estrenan renovado discurso y vuelven a empezar la letanía anterior de: esperanza, objetivos, cohesión grupal… pero sobre todas las cosas, ganan tiempo para seguir con el engaño que disimula su ignorancia deportiva, algo que poco importa.

Es cierto que el colectivo selecto de entrenadores es el menos unido de todos.

Si vas a ver un partido con un “compañero” amenazado te llaman buitre. Si agarras un banquillo a mitad de temporada, eres aprovechado. Si no utilizas tal o cual metodología…arcaico, antiguo o trasnochado. Si te gusta Guardiola, un “flipado”. Si tienes cadencia hacia el fútbol directo…no tienes ni idea de qué va esto. Si eres defensivo, bilardista y cobarde. Si eres ofensivo, un suicida. Si no dejas que los futbolistas te llamen a la puerta, del siglo pasado. Si te vas a cenar con ellos, no tienes autoridad. Si escuchas a los veteranos, un pelele. Si apuestas por los jóvenes, tienes intereses ocultos con representantes. Si cobras mucho, un ladrón. Si cobras poco, no respetas la profesión….

Y así podríamos seguir.

Hasta cierta edad, queremos emular a nuestros ídolos con el balón en los pies hasta que nos damos cuenta de que sólo lo podemos imaginar.

Entrenadores, somos siempre y en cualquier momento.

Con y sin carnet que lo acredite, en todas las localidades de todos los campos de cualquier lugar del mundo, llevamos uno dentro para poner y quitar a tal o cual futbolista… por eso mientras tanto, los que mandan se aprovechan y desde que contratan a uno ya le están poniendo fecha de caducidad (para los profesionales del banquillo ahora mismo menor a la que trae cualquier tapa de yogurt). 

Por favor: mayor respeto para una figura cada día más y más ninguneada. Aunque es cierto que hace 154 años, no se permitía darle de cabeza al balón, no había árbitros, ni porteros ni entrenadores, hoy en día  tampoco se puede entender el juego sin esas cuatro cosas. ¿Cesar al entrenador es la solución?

Valverde probando el nuevo Barcelona

En tiempos donde impera lo inmediato, donde un partido o una jugada cambia el juicio sobre un jugador, entrenador o equipo, desde Centrojás queremos poner un poco de cordura y analizar las cosas con calma.

Si bien es cierto que el Barcelona desde la partida de Guardiola hasta ahora ha ido involucionando en cuanto a la creación de juego y que como se ha leído varias veces, pasó de ser el equipo de los mediocampistas de Pep al de los delanteros de Luis Enrique, parece un poco apresurado juzgar al nuevo equipo de Valverde por solo cuatro partidos oficiales. Dos de esos partidos fueron contra el Real Madrid que hoy parecería estar un escalón encima del resto. Aun así, el conjunto del ex entrenador del Athletic tuvo sus buenas chances en el partido de ida y cuando parecía que podía darlo vuelta, el Real ganó el partido con dos contragolpes. 

También es cierto que el propio Xavi en una nota para The Tactical Room (1), se ha expresado y ha dicho que el Barcelona debe volver a las fuentes, al “estilo ortodoxo de 2008 – 2012”, que se ha creído erróneamente que el barco iba solo. Todo esto es real. Pero desde aquí se insiste en no apresurar juicios, mas que nada por el hecho de que la temporada recién comienza y evidentemente Valverde sigue buscando el equipo con la intención de recuperar eso que algunos llaman “el ADN Barcelona”, esa ortodoxia que el propio Xavi remarca que Valverde viene a recuperar. 

Valverde Barcelona

CERTEZAS

Dentro de lo poco que podemos analizar del nuevo Barcelona, casi que la única certeza que tenemos, es que Valverde parecería querer que Messi juegue por el centro del campo y no arrancando por la banda. Sería apresurado determinar si como falso 9, si como segunda punta detrás de Luis Suarez, con dos mediocampistas por detrás suyo y dos punteros, como generador de juego o como finalizador, lo cierto es que Messi, en estos cuatro primeros partidos oficiales, ha tocado el balón mayormente por la zona central del campo y no por la banda, como muestra el análisis que hace la cuenta de twitter @11tegen11 (2) de estos cuatro partidos:

Barcelona Real Madrid

Real Madrid Barcelona

Barcelona Betis

Valverde

La tecnología que sigue en Stand By

En el mundo actual es común entrar en un manto de sospechas por cualquier tipo de motivos que nos involucren. Sea un negocio, emprendimiento, trabajo o mismo en un deporte. El fútbol justamente es un evento que además de ser deportivo es industrial. Millones son los que se mueven, inmensas son las inversiones y desesperadas son las actitudes por las cuales se busca el resultado a como de lugar. De hecho, varios sucesos marcaron una impronta en el fútbol como el descenso de la Juventus producto de arreglos arbitrales en la liga.

Muchos deportes apostaron a la pureza y con ello dependieron de la elaboración de sistemas de alta tecnología para despejar dudas que el partido generaba. A continuación, los mismos que la disponen (Fuente: fútbol.as.com):

Fútbol Americano: Se utiliza desde 1986

La NFL introdujo en 1986 un sistema de repetición de jugadas, lo quitó en 1992 y recuperó en 1999. Los árbitros tienen 60 segundos para visionar jugadas y tomar una decisión.

Rugby: Hay video desde 1996

En el rugby a trece hay vídeo desde 1996 y en el de a quince se creó la figura del oficial televisivo en 2001. Se utiliza en acciones de ensayo. El año pasado ampliaron sus competencias.

NBA-Euroliga: revisión en televisión

Los árbitros de la NBA pueden visionar jugadas dudosas en los últimos minutos.

Criquet: Tercer juez desde 1992

El tercer umpire (árbitro) televisivo se instituyó en 1992 y dispone de alta tecnología para tomar decisiones. Los jugadores, como en tenis, pueden pedir su participación.

Tenis: Ojo de Halcón en 2005

La ATP aprobó en otoño de 2005 la utilización del Ojo de Halcón y desde entonces se utiliza en torneos donde la pelota no deja huella. La generación de la imagen tarde pocos segundos.

Pero el fútbol aún sigue discutiendo si el uso genera distorsión en el desarrollo del juego o si verdaderamente es un arma sumamente importante.

Para reprimir esas sospechas permanentes (justificadas por grandes y avergonzantes antecedentes) se está trabajando en el desarrollo tecnológico que sirva como “brazo de Dios” para

solucionar lo que en algún momento pasó de largo. Sea una mano en un mundial, un penal dudoso o un gol fuera de lugar.

Primero fue el GoalRef, aprobado en 2012, el cual aplica el uso tecnológico ante únicamente si la pelota ingresa o no al arco. Mediante sensores en los palos y un chip en la caprichosa, se puede detectar instantáneamente si una pelota pasó toda la línea del arco o no. El éxito del mismo fue notable.

Pero la incertidumbre llegó cuando la tecnología pasó a abarcar todas las escenas del juego. Desde una falta a un off side. Para ello se sigue trabajando y poniendo la puesta en escena con el equipo llamado VAR o video arbitraje. Se empezó a utilizar con el partido Francia-España de la Euro y la intención es pulirlo para que llegue a Rusia 2018 ya con todos sus secretos y conceptos.

Sin embargo, no fue el mismo éxito que en otros casos porque en si hubo situaciones que todavía marcaron dudas sobre cómo se accionaron. Hace poco se jugó la Supercopa de Holanda entre Feyenoord y Vitesse y una jugada dejó un margen de dudas.

El Feyenoord ganaba 1-0 y en la jugada se ve que en una situación defensiva ocurre una jugada muy dudosa donde un jugador de su equipo provoca un penal, el árbitro dejó seguir la jugada y el equipo contraatacó y terminó marcando el segundo gol. Luego de esto el árbitro parecía anular el gol por un claro offside, pero se dirigió hacia una pantalla donde pudo visualizar todo el trayecto de la jugada, y al ver el penal previo al contraataque y el gol, decide cobrarlo y amonestar al jugador que lo provocó. De estar 2-0, pasó al instante a estar 1-1.

Algo parecido ocurrió en el mundial sub 20 donde a Uruguay le cobraron un penal a favor inexistente frente a Italia. El árbitro, sin ver la jugada reiterada, fue avisado por sus asistentes y terminó cobrando lo que ellos le marcaron. Por ende, perdió la autoridad que le pertenece como primer árbitro.

Con otros matices, en la final de la Copa Confederaciones el defensor Gonzalo Jara el pegó un codazo a Timo Werner. El árbitro frenó el encuentro y se acercó a la pantalla para ver la repetición varias veces. Y luego de determinados minutos finalmente decidió amonestar al jugador, cuando claramente se vio una jugada desleal exenta a disputar la pelota.

Con todos estos ejemplos, queda claro que todavía no hay una regulación clara sobre cómo debe ser la utilización de este nuevo desarrollo innovador. El caso de Feyenoord por ejemplo marca que hubo una total desnaturalización del juego, porque dentro de una jugada hay semi jugadas o detalles que con el tiempo y la dinámica pasan y quedan a segundo plano. Y lo que ocurrió fue falta de cintura, de velocidad para detectar el penal o al menos para frenar la jugada y terminar el margen de dudas y no dar continuidad a la nueva jugada que derivó en un gol. Lo mismo para otro caso como en el penal. Habiendo terminado la jugada en saque de arco: ¿No había un margen para rever esa jugada que marcaba un penal contra Silva?

En si hay un debate que se puede dar sobre si debemos seguir confiando en el instinto analítico de un árbitro o no. Si necesitamos permanentemente chequear una acción o simplemente varias acciones quedan a interpretación del protagonista que corre y tiene los 2 ojos en el campo.

Lo claro es que hasta ahora quedan muchas dudas sobre cómo se debe utilizar este mecanismo, como aprovechar esa ventaja de tener todo grabado en los cómputos, como llevarlo a cabo sin desnaturalizar el juego y alterarlo en jugadas anteriores. Como hacer que el fútbol siga siendo fútbol con justicia tecnolo-divina. Ahí está la cuestión.

Matías Quaranta

¿Que es ser Bielsista?

Por Ignacio Cortés Viel 

(@Nacho11cortes)

Han existido un sin número de entrenadores que a lo largo de la historia han marcado un antes y después en su respectivo deporte.

En el basquetbol tipos como: Red Auerbach, Pat Riley o Phil Jackson fueron y son exponentes de ideologías que se pueden ver reflejadas hasta el día de hoy.

En el Voleibol o el Hándbol también han habido personajes como: Eugenio George, Valero Rivera, o el gran Julio Velasco (Multicampeón con la selección italiana de voleibol).

Sin embargo, en el fútbol es donde probablemente existan más corrientes o estilos diferentes impuestos por los entrenadores a lo largo de todos los deportes y todos los tiempos. Puede ser porque es un deporte que requiere mayor análisis, o porque genera diversas opiniones, o sencillamente porque se trata del más popular del mundo.

Dentro de todos los estilos y matices que se han podido vislumbrar en el fútbol, hay uno en particular que a cualquier futbolero que le gusta que su equipo sea el intérprete principal del espectáculo le llama peculiarmente la atención: El Bielsismo.

Jurgen Klopp, una idea más allá del “gegenpressing”

Con el objetivo de realizar un seguimiento al Liverpool de Klopp a lo largo de esta temporada, vamos a analizar, primero, lo que mostró en la Premier League 2016/2017.

El equipo finalizó cuarto, detrás del campeón Chelsea, el Tottenham de Pochettino y el Manchester City de Pep.

Pudimos ver un equipo que en los grandes partidos tuvo buenos resultados: en la tabla de los “6 grandes” estuvo invicto: ganó 5; empató 5; y no perdió.

Lo que más se vio en la pasada Premier League fue un equipo muy vertical que, si bien a veces atacaba con paciencia saliendo desde atrás, no tenía problema en ceder la posesión de la pelota.

Buscaba poblar el centro del campo tapando las líneas de pase interiores, dejando que el rival juegue hacia las bandas para luego presionarlo inmediatamente . Muy importante las “trampas” de presión, y los movimientos hacia atrás por parte de los delanteros. Si el rival jugaba en largo, sus 3 mediocampistas trataban de ganar la segunda pelota. Sus defensores centrales se destacaron por tener un buen juego aéreo.

Si bien hay equipos que prefieren asegurar la posesión con pases hacia atrás luego de recuperar la pelota (generalmente hacia el arquero o defensores centrales), con el Liverpool de Klopp podemos ver que en la transición ofensiva se busca la verticalidad. Es decir, se quiere aprovechar el desorden del equipo rival con movimientos rápidos y combinaciones de pases cortos. Cuando la recuperación se da cerca del área de los “reds” podemos ver grandes contraataques.

Sin embargo, hay situaciones en las que el rival tiene gran cantidad de jugadores cerca de la zona de recuperación, por lo que se vuelve inevitable el pase hacia atrás. En el siguiente video vemos dos situaciones en las que se recupera la pelota. En la primera, el rival se encuentra replegado, y en la segunda hay espacio para contraatacar.

En las transiciones defensivas podemos ver un gran compromiso por recuperar la pelota lo antes posible cerrando los espacios, poblando la zona del balón. La ventaja de este equipo es que defiende con los 10 jugadores activamente, ya que los tres delanteros son fundamentales a la hora de recuperar (a diferencia de otros equipos con delanteros con poca participación a la hora de la recuperación).

En ataque su juego dependía principalmente de dónde presionaba su rival. La prioridad era salir desde atrás y llegar al área rival con muchos jugadores, aunque también pudimos ver un muy buen juego directo.

Ante rivales que presionaban alto, se buscó un juego directo de pases largos al delantero centro. Cuando ganaba el duelo aéreo, este pasaba a sus compañeros de frente al arco y buscaban finalizar rápidamente. Muchas veces se incorporaban los mediocampistas desde atrás. Cuando se perdía el duelo aéreo se trataba de ganar la segunda jugada.

Si el rival se encontraba replegado, se atacaba con mas paciencia y sin tanta verticalidad.

Un jugador que fue clave para Klopp es Sadio Mané: explosivo, potente, veloz. Muchos goles fueron gracias a su aporte en la presión y a sus desmarques. El senegalés, que fue dirigido por Roger Schmidt en el Red Bull Salzburg, encajó perfectamente con el estilo de juego pretendido por el técnico alemán.

¡Esto recién empieza! Cualquier sugerencia será bienvenida.

En el siguiente artículo estaremos analizando el comienzo de la temporada 17/18 y sus principales partidos.

Hasta la próxima.