¿Por qué eres de Independiente?

¿Qué siente un hincha de Independiente de Avellaneda que jamás ha pisado territorio argentino, viviendo este momento del club a 10.000 KM de distancia?

¿Por qué eres de Independiente?

Ariel Holan, DT de Independiente

Esta frase la he tenido que escuchar mil veces. Al principio intentaba dar una respuesta más o menos explicativa. Es obvio y normal que a la gente de mi entorno le resulte raro. E incluso llego a aceptar que, tras las explicaciones, se queden como estaban, con la duda encima, mirándome con cara de “vaya tipo más raro”, se den la vuelta y sigan con su trasiego habitual.

Recuerdo mis inicios como hincha del fútbol argentino y sobre todo, del rojo. Sería sobre el inicio del 2006 cuando comenzó mi idilio, con un partido en el Gigante de Arroyito entre Central y Boca, mucha calor, el estadio a reventar y miles de papelitos en la cancha, con banderas y bombos, una afición visitante desbordante y un espectáculo nunca visto por mis, entonces, adolescentes ojos. Ese día me atrapó ese fútbol y cada fin de semana, las pocas horas que mi padre dejaba libre el mando del satélite, buscaba y rebuscaba fútbol argentino. En esas fechas apenas había visitado mi querida Romareda dos o tres veces (cosa que merecerá un texto aparte otro día), así que mi visión de fútbol se resumía a fútbol por la tv o al pequeño estadio de mi ciudad, así que ese descubrimiento argentino me dejó anonadado frente a la pantalla. Tras ese día, enchufaba el televisor cuando mi padre lo dejaba libre (muy pocas horas libres cada finde) y ahondaba en la programación para encontrarme con escenas similares.

Una noche (bendita noche) veo un partido de un equipo que vestía de rojo. Un pequeño diablo regateaba a todo lo que se le ponía delante. El estadio, llamado Doble Visera, me llamó la atención. Qué asimétrico era, tan distinto a los estadios europeos.

“Y ese chico, ¿quién es? Si parece que tiene más o menos mi edad. Kun le llama el comentarista. Kun Agüero. Qué nombre más raro. Independiente, qué nombre también raro. Mañana, cuando me pueda conectar a mi nuevo internet, buscaré la edad de este jugador tan joven”

Bendita noche, me llevo repitiendo desde aquel partido. Descubrí la página diabólicos.com.ar y ahí, no sé por qué, me enamoré. El “rojo” le llamaban a ese club, “Kun Agüero”, joven de 1988. A partir de ahí, cuando no pasaban al rojo querido, descubrí que en el Satélite había radios extranjeras. Radio Continental era la única argentina y ahí sufría con Independiente, mi nuevo equipo. “Vaya chico más raro” pensarían en mi casa, al verme mirando la tele en la que sonaba una radio argentina.

Recuerdo con tristeza lo poco que pude disfrutar de la Doble Visera y del Kun, ya que en muy poco tiempo ambos desaparecieron de nuestra vida del rojo. Asimismo, recuerdo, por encima de todos, con mucho cariño al apagafuegos Pepe Santoro y al Rolfi Montenegro en un estado de forma bastante bueno tirando de un equipo que vivía de poner huevo y poco más.

¿Por qué no has venido a clase hoy las primeras horas? ¿Por ver a tu equipo argentino?

Ya con ADSL en casa, recuerdo el sufrimiento y la agonía del partido pixelado y con malísima imagen que ví de la final de Independiente frente a Goias en 2010. Mi entorno seguía sin entender mi fijación con el rojo, pero yo cada vez disfrutaba más. Además, el rojo me entregó una noche inolvidable con esa remontada, esa tanda de penaltis, esa imagen del chico joven que tendría mi edad al cual enfocaba la cámara en cada lanzamiento y cada vez lloraba más. No había vuelta atrás, me decía una y otra vez, algún día estaré ahí.

Lo que viene después creo que es fácil de recordar para todos. El destrozo y abandono de nuestro club en manos de egoísmo y falta de limpieza desde las poltronas de las Comisiones Directivas que acabaron como acabaron. Cuando llegó el descenso apenas dolió, creo que todos intuíamos que la situación iba a acabar así.

Comenzó el peregrinaje de Independiente por la B y cada lunes, me sentaba frente al ordenador y alentaba como podía para sumar puntos. Imposible olvidar el afecto eterno que todos los hinchas del rojo deberíamos tener también a Omar de Felippe. Cada partido, ganado o perdido, el equipo se desfondaba, el Libertadores animaba y yo me volvía a repetir “algún día estaré ahí”. Llegó el fin de la agonía una tarde lluviosa, tanto en La Plata como en Ejea, mi ciudad. Las casualidades no existen. Ascenso y vuelta del rojo a dónde siempre estará.

¿Pero aún sigues viendo a Independiente?

Me seguían diciendo una y otra vez. Cada temporada empezaba con ilusión, pero las caídas llegaban una y otra vez. No voy a mentir y acepto que sí, que perdí la esperanza de volver a ver a un Independiente campeón, dominando el juego como decía su historia. Cada poco tiempo, llegaba alguna alegría pero todo era desencanto. Refuerzos, nuevos entrenadores, llegada de Milito…pero no. La intuición cada vez me decía más claro que no. Hasta el momento mágico de la llegada de un cuerpo técnico comandando por un tal Ariel Holan, hasta ese momento bastante desconocido para mí, pero, tras leer e indagar, algo me decía que la situación cambiaba.

Un antes y un después.

Este 2017 ha sido el año del que más orgulloso me he podido sentir del rojo. Al conocer la historia del Club, el palmarés, los históricos triunfos, amén de los jugadores históricos desde los comienzos, no me podía sentir orgulloso del juego que veía estos años atrás, ya que no había ningún atisbo de ver ese pasado de pierna fuerte y templada que había sido esta Institución. Hasta el comienzo de este año en el que nos hemos reencontrado todos remando en la misma dirección.

Pase lo que pase en esta final de Sudamericana, será imposible olvidar la gratitud y cariño que deberíamos tener hacia este plantel y Cuerpo Técnico. Un equipo que ha vuelto a recordar al glorioso pasado de Independiente, un equipo que va al frente, que defiende cada balón con el alma, que grita cada gol con lo más profundo de sus entrañas. Me gustaría leer dentro de un tiempo un nuevo cuento de Eduardo Sacheri que hable de familias enteras alrededor de la televisión, abrazadas por el mismo sentimiento, viendo como los muchachos de este tal Ariel, que hasta hace nada sufría como todos nosotros desde fuera por este club, se desgarran hasta lo más profundo de su ser para seguir dignificando este escudo en el césped, ojalá bajo una lluvia como en el ascenso, pero esta vez una lluvia de aliento y fuerza de nuestro pueblo rojo.

¿Por qué eres del rojo?

Me siguen preguntando. A 10000 kilómetros. Creo que esta pregunta no tiene respuesta. Es imposible. Soy del rojo, de Independiente pase lo que pase. Y sé que algún día estaré ahí, bajo la lluvia.

 

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1 opinión en “¿Por qué eres de Independiente?”

  1. Estimado, soy de Independiente, voy a la cancha asiduamente, estuve en el maracana y leer esta historia me hizo emocionar de la misma manera. Que lindo es la pasion que despierta desde lejos, porque seguro que su aliento, esta todos los fines de semana en el libertadores de america. Un saludo rojo a ese pequeño gigante de ejea

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